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domingo, 16 de mayo de 2010

REFLEXIONES LIBERTARIAS ¿UN CANDIDATO SIN PARTIDO?

Ricardo Valenzuela

La reumatoide Europa, flotando en el potaje de la bruja keynesiana, parece haber arribado a lo que Milton Friedman pronosticó en 1990 afirmando que la Unión y su Euro tendrían una vida máxima de 15 años. Y es que su verdadero problema ha sido no permitir que opere la creativa destrucción de los mercados de Shumpeter dejando la quimioterapia pendiente para fechas posteriores, pero recordemos: “There is no free lunch”, y a cada santo le llega su festejo.

¿Cómo se acerca México a esa fiesta?

En Noviembre de 1993 los mexicanos iniciábamos un desconocido vía crucis. Después que la mano divina ungiera a Luis Donaldo Colosio con la candidatura a la Presidencia de la Republica, por primera vez en nuestra revolucionaria historia emanaban agresivos borbotones de inconformidad en la otrora disciplinada familia tomando a todo mundo por sorpresa, pero en especial, al mismo ejecutor de el celestial dedazo—el Presidente.

Explotaba luego un volcán de pasiones políticas que pondría a prueba nuestras raquíticas instituciones, el poder omnipotente del mandatario, la frágil estructura económica que se pretendía reformar y, como corolario, con el tiro de gracia Diciembre nos servía una devaluación que le costaría al país más de 500,000 millones de dólares y le heredaba el FOBAPROA.

Moría un candidato y moría una época, pero lo grave era que el intestado difunto no dejaba instrucciones en un país en el cual la estructura total dependía de eso; de la línea. Entre empujones el dedo ahora ungía a un oscuro funcionario de las filas de las finanzas nacionales; Ernesto Zedillo. Lo que nunca imaginaron los conspiradores fue que, con sus actos de sabotaje, abrían el zaguán de los Pinos a la sedienta oposición. El Pacto de Calles presentaba profundas grietas y los priistas tradicionales, de “todos con el Presidente,” trotaban perdidos en una manada sin caponera.

La bitácora presidencial listaba el plan iniciado por Salinas con la tercera versión del Liberalismo. La primera fue de Juárez pero se corrompía cuando, aferrándose al poder, se transformó en una visceral persecución de la Iglesia. La segunda emergía con la firma de Porfirio Díaz, que se descompusiera al abrazar el positivismo de los Científicos. Salinas zarpaba con una tercera versión pero, para no dejar sentidos, le daba también su tono personal para convertirlo en el Neoliberalismo. Tratando de atender la economía se descuidaba la política y ambas sufrirían.

En Diciembre de 1994 Salinas entregaba el poder en medio de una grave crisis. Era claro que su gestión producía el destete de la familia revolucionaria, pero, para nuestra desgracia, con más de 70 años de retraso. Por ello, en lugar de presentar un desahije de becerros dos añeros listos para invadir los mercados mundiales en esta nueva globalización, mostraba una partida de novillones centenarios portando cornamentas que no les permitían abordar el tren de la modernidad. Ante tal dilema, esos prehistóricos cíbolos simplemente buscaron los copiosos mezquitales para amogotarse en los ramajes del partido esperando tiempos mejores.

Cuando Zedillo se aferraba al timón de un barco a punto de naufragar, los novillones celebraban su anticipada victoria y brevemente emergían de los mogotes ofreciendo su ayuda para retomar la ruta revolucionaria. Nunca imaginaron que Zedillo crecería a nivel de estadista enfrentando los problemas con galanura. Los liberales formados en las filas del priismo, eran ahora los apestados y con histeria renegaban de su filiación. Zedillo nivelaba el barco para al final de su ruta anclarlo en puerto seguro y, dejando el timón, confesaba su filiación liberal.

El mando de la nave recaía en el nuevo Rey de la mercadotecnia quien, con un guión de primera, seducía a esa avalancha de votantes desesperados por el cambio. Vicente Fox era elegido en histórico acto y la noche de su victoria, el pueblo embriagado de esperanza le gritaba: “No nos falles Vicente.” Los escasos liberales en las filas del PRI, se retiraban luego de una humillante derrota cuando presentaran un insípido candidato de presencia e ideas nebulosas—.

Pero de inmediato el ruidoso Capitán mostrando una insospechada tibieza, provocaba serias confusiones en los escenarios nacionales y mundiales. Los cambios prometidos nunca se dieron y ya nadie apuesta se den en una segunda administración azulada, ya maneada y empalmada por Don Beltrone. Los panistas de pedigrí no encuentran cómo justificar este fracaso. Los más fieles se consuelan enviando recordatorios de las pasadas barrabasadas del PRI, para luego invitar a conformarse con lo mediocre novedoso para no regresar a lo malo conocido.

El PAN de Clouthier en el poder, ha dejado de ser aquel partido de luchadores idealistas para mostrar su verdadero ángulo conservador que podría hacer palidecer a los partidarios de Maximiliano. Pero si dirigimos la mirada al “nuevo PRI”, el panorama es aun más aterrador. Los novillones no sólo han emergido de los mogotes, de nuevo se han adueñado del partido y, utilizando las estrategias Foxistas, en sociedad con Televisa se alistan para tomar el campo luego que Fox y Calderon dejaran su trinchera desierta. ¿Su nueva arma? Un gobernador chapito, guapito y copetón, como lo describe Dennise Dresser.

Pero no todo es tinieblas en el alrededor político—Ante las elecciones, todavía a dos años de distancia, surge la esperanza de un nuevo mapa político. El escenario nacional que años atrás me dibujara el viejo Donato Franco, puede tornarse realidad. “El PRI va a desaparecer”, me decía este sabio del arte de Maquiavelo. “Los izquierdistas del partido emigrarán hacia el PRD, los más conservadores engrosarán luego las filas del PAN. Habrá entonces un periodo de confusión y un compás de espera. Después los amantes de la libertad iniciarán un verdadero partido liberal y si no los dejan, surgirán alianzas de la sociedad civil para lanzar candidatos independientes.”

“Este movimiento,” me aseguraba Donato, “se iniciará en el norte al igual que el intento rectificador de la Revolución Mexicana cuando naciera el Plan de Agua Prieta.” Continuaba; “El último aliento liberal en nuestro país tuvo su cuna en el norte cuando Obregon retara a Carranza apoyado por los Clubes Liberales de Sonora, y por eso lo asesinaron.”

Me parece que en el escaparate político ya no tendremos solamente la alternativa de los viejos novillones “born again” revolucionarios, los acólitos de Maximiliano o los rijosos chavistas mexicanos. El pensamiento liberal que ha rescatado a tantos pueblos de su miseria, cabalga con tibieza en México, pero cabalga y eso es lo importante. Si a los votantes se les ofrece el menú liberal, que yo lo veo en la figura de Jorge Castañeda a quien por temor le tratan de cerrar todas las puertas, se puede evitar que México caiga en una agonía similar a la que vive la Unión Europea que luego provocará su desintegración.

martes, 19 de enero de 2010

defensa de la propiedad! fragmento del libro de oliver laufer en venta a partir de marzo de 2010

Fragmento del libro "Venezuela Liberal" de Oliver Laufer
A la venta en marzo de 2010.
Editorial Libertad


Propiedad



Cuando las tropas realistas dirigidas por Domingo de Monteverde tenían una victoria asegurada contra el gobierno constitucional de Francisco de Miranda, el Presidente de Venezuela pediría una única condición que condicionaría el armisticio y la derogación de nuestra primera República. Esta condición fue el respeto a la vida y la propiedad de los venezolanos. La propiedad privada fue uno de los principios más fuertemente defendidos en la primera constitución nacional. No sólo la influencia liberal de nuestros padres fundadores fijaría nuestro amor por la libertad y la propiedad, sino también el hecho de que históricamente la propiedad está rígidamente ligada a la historia de la civilización humana.

Para el liberal todos los ciudadanos tienen el derecho de ejercer la profesión que anhelen y generar todas las ganancias económicas y la riqueza que deseen o sus facultades les permitan. Estas ganancias a su vez pueden ser utilizadas para lo que los ciudadanos quieran. Por ejemplo, adquirir bienes o servicios de cualquier índole sin ninguna limitación y disfrutarlos de la forma que deseen. Para el liberal es moralmente correcto y justificable que las personas puedan gozar del fruto de sus ganancias y de la utilización de su propiedad sin mayor limitación que la de no atentar contra la libertad y la propiedad de terceros.

En cualquier país del mundo, incluida Venezuela, el robo es una actividad ilegal y está penado incluso con prisión. Desde nuestros inicios como Civilización el robo ha sido visto como un atentado directo contra las reglas de cualquier sociedad. Desde la antigua Grecia, pasando por el Imperio Romano y todas las grandes naciones cuyo desenvolvimiento en el progreso de la Raza Humana ha sido importante, el robo ha sido considerado como una actividad no tolerada por la mayoría. Las naciones más decadentes fueron y son las que no podían asegurar la protección de la propiedad de los ciudadanos; esto es, aquellas que no podían evitar el robo. La historia de nuestra Civilización a su vez está completamente atada a la historia de la religión. Es por eso que las principales religiones del mundo también han defendido la propiedad vehementemente a lo largo de los siglos: el séptimo mandamiento del Catolicismo, el decimoquinto mandamiento del Éxodo, el octavo mandamiento Protestante, el octavo mandamiento del Judaísmo, y el octavo mandamiento de la Iglesia Evangélica, citan un simple dictamen: “No robarás”.

¿Pero no es, pues, el robo la usurpación indebida de la propiedad privada? Robar es, efectivamente, apropiarse de algo que no le pertenece a uno; despojar a otro individuo o grupo de individuos de su propiedad, siendo ésta adquirida de forma generalmente violenta para hacer uso de ella sin ser legalmente dueños de la misma. Robar es apropiarse de algo que no le pertenece a uno y es también expropiar al verdadero dueño de ese bien. Es decir, y visto objetivamente, expropiación y robo son palabras sinónimas.

Que un Estado legalice y profundice sus facultades para expropiar los bienes de los ciudadanos es simplemente la legalización, por ley, del robo. Los crímenes, -cualquier crimen,- son atentados contra nuestra propiedad y nuestras libertades individuales. ¿Qué son el robo, el homicidio, el secuestro, las agresiones físicas o el fraude? Todas estas actividades son atentados directos contra nuestra propiedad y nuestras libertades individuales. En Venezuela hay impunidad porque actualmente no se defienden correctamente ni la propiedad ni las libertades individuales. El gobierno no puede comprometerse a frenar la criminalidad y el robo cuando es el mismo gobierno el que a través de una política de expropiación forzosa de los bienes de los ciudadanos ha legalizado el robo de propiedades desde el sector público.


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Oliver Laufer
http://www.oliverlaufer.com
Organización por la Democracia Liberal en Venezuela
http://www.odlv.org