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sábado, 29 de diciembre de 2012

El asunto electoral


Joelvin Villarreal
En  el año 2012 el asunto fue electoral,  desde el año anterior (2011) la mal llamada y reconocida “oposición” venia desarrollando un proceso de campaña que culminó con las elecciones primarias de febrero, donde resulto ganador Henrique Capriles Radonsky , lo que según algunos, por ejemplo el movimiento de resistencia liberal; sostenían que se trataba de un asunto ya pactado en silencio y que venia a formar parte de la estrategia electorera y colaboracionista de la MUD.

No habiendo terminado muy bien el proceso de primarias (así se le denomino a las elecciones internas de la MUD), sonaron nuevamente las campanas de otra contienda electoral, esta ves, las presidenciales y cuyo contrincante era nuevamente y sin sorpresa alguna el teniente coronel, Hugo Rafael Chávez frías.  Este ultimo afirmaba haberse curado milagrosamente del cáncer que supuesta mente padecía, y digo supuesta mente  pues a la fecha Venezuela no ha recibido ningún parte medico de carácter publico sobre la condición del tirano.

Bajo este escenario comenzó la campaña electoral rumbo al 7 de octubre,  fecha que por cierto al principio generó polémica, algunos afirmaban que era inconstitucional el mover la fecha de diciembre a octubre; luego fue demostrado que no tenia validez ese argumento.


 Las especulaciones no se hicieron esperar, algunos voceros “opositores” afirmaban que el cambio de fecha se debía a la enfermedad del presidente el cuál no estaba en condiciones de llevar a cabo una campaña y mucho menos en asumir un nuevo mandato de 6 años. 



Eminentes ciudadanos como el Cap GN (R) Hildemaro Ferrer  nos habían advertido desde el 2011 sobre el adelanto de las presidenciales (mucho antes del anuncio oficial de fecha) y que la decisión estuvo motivada a la critica situación económica existente en el país que hacia necesario adelantar las presidenciales, pues desde noviembre de 2012 iba a ser inocultable para el país e impostergable una devaluación para el primer trimestre del 2013,  esta sensación podía restar votos al caudillo y lo mas lógico para ellos era adelantar las elecciones como de hecho ocurrió.


En un principio la campaña electoral estuvo muerta, solo avivada por una monumental guerra de encuestas de bando y bando, las cosas comenzaron a cambiar a partir de agosto, el candidato capriles Radosnky comenzó un periplo pueblo a pueblo en toda la extensión geográfica de Venezuela, podía estar en dos estados el mismo día, maratónico aquello.Por otro lado el tirano Chávez convocaba mítines, muchas veces suspendidos a última hora sin excusas aparentes , no estuvo nunca en mas de un estado por día, y sus concentraciones tenían la particularidad de contar con un gran éxodo de autobuses que iban de un sitio a otro.

Crecía la tensión a medida que se acercaba  el  día para la elección presidencial y ocurrió en Maracaibo un hecho histórico, el cierre de campaña del candidato “opositor” desbordó como nunca antes las calles de 5 de julio y alrededores, ni cuando Manuel rosales, es la concentración mas grande que hasta ahora se ha realizado en la ciudad. Todo lo anterior genero una gran expectativa, la campaña opositora fue perfecta, por primera vez en 14 años el tirano se veía derrotable.

Desde el día 5 de octubre el movimiento de resistencia liberal advirtió al país que se venia un escenario idéntico al del 2006 y que Capriles Radonsky traicionaría a los ciudadanos reconociendo una falsa victoria de Chávez el 7 de octubre no pasadas las 10 de la noche, el movimiento ESDATA también con claridad y mostrando pruebas  concluyentes adelanto resultados electorales y advertía un inminente fraude apoyado por sectores de “oposición”. La maquinaria de propaganda tanto del régimen como de la MUD ridiculizaron y  censuraron estas denuncias.

Llego así el 7 de octubre y se dieron los temidos resultados adelantados por ESDATA, inmediatamente sectores del país y sobre todos los jóvenes se volcaron a algunas plazas y redes sociales para reclamar fraude, no así su “líder” Capriles, quien se apresuro a reconocer una victoria del régimen y hasta tuvo la osadía de felicitarle y de llamarle demócrata. Pruebas de fraude circulaban por el país, pero la MUD se encargo junto a los medios de censurar cualquier intento de demostrar lo ocurrido, por el contrario se abocaron nuevamente al asunto electoral, esta ves con miras a las regionales del 16 de diciembre.

Una maquinaria de propaganda día y noche se encargo de satanizar a todo aquel que hablase de fraude, abstención, descontento, colaboracionismo entre otros. Debía acatarse la santa palabra de la MUD, olvidar el pasado según ellos y seguir adelante, no había que rendirse era el discurso, irónico pues era promovido por los perdedores de siempre y los primeros en rendirse ante el régimen.

Con soberbia comenzaron su campaña, la cual fue mas televisiva y radial que con hechos concretos en la calle,  se empecinaron en no escuchar la vos disidente de los ciudadanos que exigieron respeto a su voto. Ellos siguieron con su asunto electoral, sin pedir siquiera condiciones mínimas para la participación justa.

Llego así el 16 de diciembre donde el régimen les dio el revolcón de sus vidas, inmediatamente el culpable fue, según ellos, el ciudadano abstencionista y apátrida que no quiso seguir luchando y se rindió ante el régimen.

Los politiqueros y perdedores de siempre no asumen, ni lo quieren hacer, el hecho de su fracaso político, si ellos como políticos no supieron dirigir el mensaje correcto a la población, tampoco supieron defender a su electores, no son capaces de presionar por condiciones electorales justas, no escuchan de razonamientos y no tienen una propuesta ideológica contraria al régimen. ¿Como pretenden ellos salir del régimen y tener el apoyo de la población?

No les queda otro destino a la MUD mas que el de desaparecer de la arena política tarde o temprano, nuevos grupos comienzan a surgir y espero que de allí salga una nueva y verdadera  oposición que si sepa como dirigir el mensaje correcto, que si tenga una propuesta ideológica contra el socialismo,  y que no este dispuesta a negociar la libertad.

De algo si estoy seguro y es que las palabras del profesor Alberto Mansueti todavía tienes vigencia y espero queden grabadas para la historia: ¡sin otra oposición no tendremos otro gobierno! 

Finalmente los grandes ganadores de este asunto electoral fueron nada más y nada menos que  los miles de cientos de ciudadanos que entendieron el abuso y el engaño tanto del régimen como de la MUD y se negaron a participar de la fiesta electorera que solo sirve para los intereses de la élite política entronada en los poderes de este país, la abstención producida en diciembre trae un mensaje claro y contundente : Queremos una verdadera oposición, un nuevo registro electoral y votaciones manuales, sin esos requisitos no volvemos a votar.

Mis recomendaciones para Venezuela este 2013 si no quieren seguir de  un asunto electoral al otro son:

 Un objetivo político basado en la conformación de una oposición al régimen y al sistema, la exigencia de un nuevo registro electoral y la implementación de votaciones manuales.

Un objetivo económico: exigir y presionar hasta lograr la eliminación de cadivi y el sitme. Así como también detener las supuestas ayudas internacionales y la eliminación de las barreras arancelarias para dar paso al libre mercado.

sábado, 12 de junio de 2010

Los errores de la oposición venezolana Por Alberto Mansueti

14 ERRORES DE LOS OPONENTES DE CHÁVEZ
Los errores de la oposición venezolana
Por Alberto Mansueti

El neocomunismo aparece como algo fresco e inédito, sin pasado cuestionable; y ha calado muy hondo en vastos sectores de la población … y también en buena parte de los cuadros opositores. Irónicamente, éstos pretenden combatir a Chávez hablando ¡un eco de su mismo lenguaje!
"La ciencia de la oposición es más difícil que la ciencia del gobierno" (A.M.)

En Venezuela, la tesis del fraude le viene muy cómoda a la dirigencia opositora. Le evita el penoso deber de tener que revisarse y cuestionarse.

Muy supeditados a los medios de comunicación y a sus criaturas -principalmente los periodistas, el ejército de sesudos analistas, la "sociedad civil" y las ONG-, hallamos lo que queda de los viejos partidos. Y sus recientes desprendimientos. En su conjunto, todos estos factores constituyen la oposición al chavismo. Y buena parte de la clase media profesional -empobrecida por el estatismo- es su principal fuente de sustentación social y cantera de liderazgo.

A la dirigencia opositora -con el debido respeto y consideración- cabe señalarle ciertos errores, a saber:

1. No entender el chavismo, expresión local del neocomunismo. ¿Qué cosa es el neocomunismo? Es la expresión más moderna del estatismo. Es el viejo comunismo, actualizado con la nueva ola eco-femi-Indigenista, posmoderna y antiglobalizadora (corriente que paradójicamente también ella viene globalizada). No es comunismo marxista sino gramsciano. La actual oposición venezolana parece ignorar este complejo fenómeno de la izquierda políticamente "correcta" y New Age, que trasciende con mucho las fronteras del país, de Latinoamérica, e incluso del Tercer Mundo. La oposición enrostra a Chávez, entre otras cosas, el ser muy provincial y aldeano, muy de Sabaneta, su pequeño pueblo natal. ¡Pues eso mismo parecen los opositores, comparando a Chávez con Pérez Jiménez! ¿Es esa su única referencia? ¿Los años ’50? Parecen no haber leído a la pareja Michael Hardt-Toni Negri, no saber quién es Bové, ni pasearse por los Websites de la nueva izquierda mundial, apoyada y financiada por las Agencias de la ONU.

2. No entender a Chávez. Aunque típico y folklórico, y muy pintoresco, Chávez no es un simple caudillo local; es uno de los epígonos neocomunistas más emblemáticos del mundo de hoy, junto con Lula de Brasil, Mugabe de Zimbabwe, la Bonafini de Argentina, y la Menchú de Centroamérica; por cierto, todos muy parecidos a Chávez en su forma de pensar, hablar y actuar. Son los guevaristas exitosos, los setentosos que han triunfado, los Bill Clinton y Al Gore de por aquí. Los jefes opositores venezolanos no los reconocen. Es que los opositores no parecen actualizados -¿es casual que su media Hectárea casi duplica a la de la cúpula chavista?-, y no saben qué cosa enfrentan ni cómo combatirla.

3. Olvidar que el adoctrinamiento de las izquierdas produjo sus frutos. En Venezuela, y desde hace décadas, las izquierdas están infiltradas en los medios masivos, y en todos los niveles de la educación venezolana. Desde allí han hecho un paciente, y muy crucial e influyente trabajo de "formación" ideológica, desacreditando al mercado, los EEUU, la empresa privada, la economía y el capital, descalificando la "democracia formal" (representativa), y endiosando al Estado, la "justicia social" y la "redistribución de la riqueza" … Buena parte de la opinión pública confiesa hoy ese credo socialista y antiimperialista patriotero -insuflado por cantores populares como Alí Primera, caricaturistas como Zapata y los de la revista el "El Camaleón"-, y Chávez es quien lo encarna y personifica de manera más completa y coherente. El adoctrinamiento se ha potenciado y actualizado recientemente. Mucho material catequético neocomunista se ha propagado, conservando en parte el viejo discurso populachero, obrerista y antipatronal de las izquierdas de antes, pero en conjunción con los nuevos temas, mucho más resaltados: terrorismo ecológico, "género", "exclusión-inclusión", racismo, oposición cerril al progreso y vindicación del atraso, relativismo, "nueva espiritualidad" y todos los demás clichés de la colección. Chávez ha comprendido a la perfección este discurso, lo ha adoptado y hecho suyo, y lo practica todos los días. Y encuentra aceptación y resonancia en muchos ambientes. (Incluye la versión para los empresarios criollos mercantilistas, proteccionistas y contratistas, con su "responsabilidad social empresarial".) Y la oposición no tiene respuesta: plagada de grupos y personajes de izquierda -algunos muy "aggiornados" también ellos, otros menos-, no acierta a una clara definición ideológica de signo opuesto.

4. Pretender combatir a Chávez siendo como Chávez. El neocomunismo aparece como algo fresco e inédito, sin pasado cuestionable; y ha calado muy hondo en vastos sectores de la población … y también en buena parte de los cuadros opositores. Irónicamente, éstos pretenden combatir a Chávez hablando ¡un eco de su mismo lenguaje! Esto es trágico, salvo poquísimas excepciones los "caudillos" de oposición parecen querer emular a Chávez, ser más populistas que él, transformarse en clones suyos. Sin embargo, ¿quién quiere copias, teniendo el original?

5. Exigir la unidad con cualquiera y a toda costa; aún al precio de tener que permanecer en un vacío ideológico que le deja el terreno totalmente libre al chavismo en ese campo. Libres de ataduras y compromisos frustrantes y castradores, los chavistas tocan absolutamente todos los temas divinos y humanos, mientras la oposición sólo habla monotemática y obsesivamente de Chávez, o se mantiene en el terreno superficial de las platitudes y los deseos píos. De esta manera la fórmula ideológica chavista no tiene rival, es el único discurso político completo -con su componente doctrinario entero- que puede escucharse en Venezuela, porque los medios de comunicación cercenan y censuran cualquier manifestación ideológica opositora con la excusa de que "rompe la unidad" y "distrae los esfuerzos".

6. Criticar a Chávez pero no al socialismo. Y si hay crítica al socialismo es sólo por el aspecto dictatorial, no por el totalitarismo. Es más, ¡la oposición propone sólo medidas "redistributivas", "sociales", etc.! Sin embargo Venezuela ya tiene una fuerza socialista en el poder, y esos programas populistas llamados "Misiones", y un Presidente socialista. ¿Para qué quiere más?

7. No hablar casi de política con mayúsculas. Es decir, hablar hasta la saturación del tamaño de las marchas y de las máquinas electorales, y demás detalles y minucias por el estilo; pero apenas una que otra palabra sobre privatizaciones (o estatizaciones), regulaciones (o desregulaciones), leyes malas (o buenas), inflación (o deflación), deuda externa, funciones del Estado, gasto fiscal, impuestos, crimen, droga, familia, regiones, municipios, obras públicas, etc. Muchos ciudadanos tomamos esto como un insulto a nuestra inteligencia y madurez. En realidad, las jefaturas oposicionistas parecen desconocer que los problemas que a ellos más les afectan (Chávez y el chavismo) no necesariamente son los mismos ni más graves que los problemas que nos afectan a los venezolanos de a pie (principalmente económicos y de inseguridad.) Y seguramente desconocen que esos problemas son consecuencia del sistema (estatista) de Gobierno y no del gobernante de turno.

8. Mostrar las heridas en lugar de convocar a la creación de riqueza y bienestar. Así como el chavismo se parece al castrismo, la oposición antichavista se parece al anticastrismo, en sus inefectivas estrategias. ¿Qué han ganado los anticastristas con ese permanente lamento quejoso, mostrando continuamente las heridas? ¿Qué hubieran podido ganar convocando a la prosperidad mediante una economía de mercado? Mostrando heridas la discusión política se degrada y pervierte, y el debate sobre los problemas de fondo y sus verdaderas soluciones brilla por su ausencia.

9. Practicar un activismo agotador y estéril, en lugar de trabajo político. O sea: interminables marchas y concentraciones -muchas veces prepotentes, agresivas y arrogantes-, en lugar de formar y organizar a la gente según preferencias ideológicas estatistas de izquierda, o de derecha, o liberales; es decir, concepto del mundo y de la vida, de la sociedad y del Estado, del Gobierno y la economía, etc.

10. Desacreditar (o consentir en el descrédito) a los partidos, ensalzando a los medios de comunicación y sus criaturas, los periodistas y las ONG. Se olvida que Chávez es precisamente producto y consecuencia del descrédito de los partidos. Y con esta desacreditación, los partidos MVR -la agrupación partidista de Chávez- y los demás de su coalición se enfrentan a unos homólogos rivales (los partidos opositores) muy minados y menoscabados. Como a la descalificación de los partidos se acompaña la de la actividad política en general -ensalzando la enteléquica "sociedad civil"-, los emeverristas son los únicos que pueden desarrollar actividades políticas y partidistas sin verse aquejados de la "mala conciencia" que indefectiblemente afecta a sus opositores cuando lo hacen.

11. Alegar a los gritos que se tiene mayoría, y olvidarse si se tiene o no razón. En este rasgo y en muchos otros la oposición incurre en los mismos defectos y vicios que critica al oficialismo. Se parecen demasiado. Por ejemplo, y a propósito de parecidos y semejanzas; si uno se toma el trabajo de comparar el "Plan Consenso País" (de la oposición) con el "Plan de Desarrollo Económico-Social de la Nación 2001-2007" (del Gobierno) va a encontrar no pocas -mas no sorprendentes- similitudes de fondo, en concepto y lenguaje, más allá de ciertas diferencias menores en forma y estilo.

12. Creer que el país se divide en dos sectores, cuando en realidad las franjas son tres: chavistas, antichavistas, y un "tercer sector" que simple y llanamente vive de su trabajo y para su familia, y no se identifica con unos ni con otros -reluctante siquiera a votar, es abstencionista por principio-, y que los militantes de oposición se empecinan en fingir que no existe. (Los chavistas terminaron por admitir que existe, lo tomaron en consideración y cuenta, y a él se dirigieron; tal vez ese reconocimiento sea uno de los secretos de su triunfo.)

13. Olvidarse de medir los rechazos. Cuando los jefes opositores encargan encuestas, no miden los rechazos, en muchos de ellos más numerosos que las aceptaciones. ¿Por qué rechazos? Por el golpe de estado del 11-Abril 2002, por el salvaje paro petrolero que le siguió, por las "guarimbas" (corte de calles con quema de cauchos) y tantas otras acciones de fuerza, propias de quienes no tienen razones ni argumentos para declarar, convencer y atraer. Estas acciones violentas no le simpatizaron a la gente, incluyendo el tercio de población que no se reconoce en el chavismo pero tampoco en el antichavismo militante y virulento. En una elección con múltiples opciones o candidatos, los rechazos tienen importancia menor; pero un referendum es una opción dicotómica, en la cual un rechazo muy fuerte puede pesar más que una preferencia. En tiempos del bipartidismo AD-Copei nos acostumbramos los venezolanos a votar "en contra" de una opción más que a favor de la otra, si hay sólo dos viables para escoger.

14. Por último: repetir con obcecación que el 11-Abril no hubo golpe de estado sino vacío de poder; y ahora, que el 15-Agosto de 2004 no hubo fracaso y derrota de la dirigencia opositora sino fraude y contubernio del oficialismo. En esta obcecación que no reconoce las verdades incómodas, también la oposición se parece al chavismo. Casi podría uno enunciar y seguir una regla infalible para distinguir la verdad de la mentira: "verdad es lo que cada bando dice del contrario; mas no lo que afirma de sí mismo ..." En fin, la elite opositora no quiere admitir humildemente las realidades aún cuando no gusten, ni reconocer honestamente los errores. ¡Ese es su mayor error!