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viernes, 28 de noviembre de 2014

Sofisma Del Bachaqueo


EL BACHAQUEO:

Es de común aceptación dentro de la homogeneidad que conforma la esfera social venezolana el sofisma de que los problemas de escasez con respecto a los productos considerados como “de primera necesidad” y los combustibles se deben a un grupo de individuos a los cuales se les denomina bachaqueros quienes junto a los buhoneros -comerciantes informales-  se han encargado de vaciar los anaqueles de los principales supermercados y comercios en el país.

Un elemento importante –y distintivo- presente dentro de este sofisma es el racismo, pues, se ha buscado con esto tachar -por no decir satanizar- a los grupos indígenas que hacen vida a lo largo de la frontera venezolana.

El término de bachaqueros surge a partir del imaginario populachero que asocia a esta actividad comercial con aquella ejercida por las hormigas bautizadas con el nombre de “bachacos”, pero no solo por su actividad; sino que también está determinado por el carácter racista de ciertos miembros de la sociedad hacia los indígenas, pues alegan que las características físicas -sobre todo por la contextura de su cabeza- de estos indígenas se asemeja a la de las hormigas “bachaco”.

Se considera bachaquero usualmente a aquel individuo que está formado en una extensa cola a las afueras de un comercio y cuya duración puede variar de entre varios minutos a muchas horas  con la finalidad de obtener productos subsidiados por el gobierno a un valor muy bajo en el mercado pero, que debido a ello esta racionado a una cantidad minina por persona.

Los bachaqueros no trabajan solos, sino en grupo y una vez obtenidos los productos suelen juntarse para sumar el total de productos y proceder a su venta dentro del mercado denominado por el gobierno como negro o informal a un monto que supera muchas veces hasta diez veces el valor asignado por el gobierno mediante la ley de costos y precios justos. Bachaquero también es aquel que hace lo propio en el mercado de combustibles, mayormente gasolina y diesel,   por ultimo bachaquero también se le dice a todo aquel que hace el traslado de estas mercancías por vía de contrabando hacia las fronteras de Venezuela y logre venderlos en los países vecinos.

 Razonar Sobre el Bachaqueo:


En primer lugar tenemos el mal enfoque económico sobre este importante fenómeno, se ha tratado de sugestionar a través de mecanismos de propaganda política a los ciudadanos venezolanos con el propósito de crear en ellos un falso enemigo interno que los desvíe de los verdaderos y muy serios problemas económicos reales,  si bien es cierto que el bachaqueo es un problema no es menos cierto que no es el causante de la escasez, sino que más bien esta es una consecuencia de los controles de cambio y la fijación de precios máximos.

¿Cómo es esto posible? Debido a la inserción de la llamada memoria colectiva, producto de la incesante propaganda socialista, los venezolanos han olvidado detalles muy importantes a la hora de razonar con respecto a este tema. Es poco recordado hoy día que este fenómeno de la extracción de productos  como el combustible es de muy larga data, incluso antes de la llegada de la revolución bolivariana, y no se presentaba ningún tipo de escasez  en ese rubro. En el caso de los combustibles la escasez se presentó luego del paro petrolero del 2002 y en el caso de los alimentos la escasez se presentó luego de la congelación de los precios y la imposición de un control cambiario.

Como consecuencia de la pérdida de valor monetario del bolívar (inflación) frente a las monedas extranjeras, producto del control de cambio y el control de precios, el rubro del combustible que ya venía escaseando desde el paro petrolero del 2002 se agudizó ya que surge en la sociedad la necesidad de ejercer actividades económicas rentables como respuesta a esa inflación que les aqueja y la falta de empleos formales -y es precisamente en la extracción del combustible donde van a encontrar un negocio redondo- el subsidio que da el gobierno a los combustibles hace que su valor en el mercado interno con respecto al resto del mundo sea casi nulo y de allí que los contrabandistas que logran vender este producto al otro lado de la frontera obtengan ganancias exorbitantes. Este incentivo influye en que mas individuos se involucren en esta actividad y la escasez del producto sea mayor de la ya precedente, en conclusión, el bachaqueo de combustible contribuye al aumento del problema, mas no es la causa del problema.

Así mismo observamos esta relación causa efecto en lo concerniente al bachaqueo de productos denominados de primera necesidad, en su mayoría alimentos. Luego de la imposición de los controles cambiarios y de la congelación de precios en los productos decretada por el régimen venezolano los índices de inflación se dispararon y los incentivos para los productores locales disminuyeron con lo cual se presentó una disminución a la producción criolla, el control cambiario supuso además un obstáculo al comercio internacional lo que retardó el proceso de importación y también lo encareció, todo ello sumado a un clima político adverso a la propiedad privada de los medios de producción donde cientos de empresas fueron expropiadas y dejadas improductivas se aceleró el proceso de desabastecimiento que finalmente desembocó en la imposición de medidas de racionamiento de los productos. Las medidas económicas estatistas dan como resultado todo tipo de mercados paralelos y de estos el bachaqueo es el más evidente.

Finalmente es entonces el subsidio del combustible y de los productos considerados como de carácter estratégico o básicos de primera necesidad lo que permite la rentabilidad del bachaqueo, la inflación es el incentivo que da origen a que se exporten fuera de Venezuela los productos, el control de cambio y ahora la ley de precios y costos justos fomentan el auge de este mercado paralelo.

El Enfoque Racista:


Esta segunda razón, la racista, es usualmente ignorada por la sociedad debido a que permanece en el subconsciente de las personas puesto que se les ha acostumbrado – a los venezolanos- a ver el tema del racismo solo entre colores mas no entre razas.  Un insulto a una persona debido a su condición de color (negro) por parte de una persona blanca surte un rechazo automático en nuestra sociedad que lo asume como racismo, no ocurre lo mismo cuando el insultado es un indígena, se considera hasta normal la forma despectiva con la que usualmente se les trata. 

Una de las principales razones del porque ocurre esto tiene que ver con los valores programados en nuestra sociedad, es decir, es muy poco difundida la información educativa adecuada que permita a los individuos programar o asociar en su cerebro la palabra racismo cuando ocurran situaciones en las cuales se juzgue a una persona o grupo de personas no solo por sus condición de color, sino también de su raza o credo.

Ocurre con el bachaqueo que quienes en su mayoría ejercen esta actividad económica pertenecen a las etnias indígenas que históricamente se han asentado en la frontera, esto no es casualidad puesto que su conocimiento de la geografía y la posibilidad que tienen de cruzar la frontera como nacionales de ambos estados (en el caso wuayuu en la frontera colombo-venezolana) les facilitan una serie de ventajas sobre sus potenciales competidores y también sobre las autoridades respectivas, además de ello también existe una razón y una naturaleza histórica ya que estos pueblos han logrado sobrevivir en estas zonas tan inhóspitas a través del comercio y es lo único que saben hacer. 

Desde el punto de vista de los indígenas esta actividad -bachaqueo- no es malo pues lo ven como comercio -y tienen razón- el contrabando o bachaqueo no es más que un comercio prohibido por las autoridades que nos conlleva a una pregunta simple pero importante ¿Por qué el estado debe decidir sobre el comercio?

A pesar de que existen muchos individuos participando de este comercio informal, la mayoría de los ciudadanos se obstinan en enfocar sobre los indígenas el estigma del bachaqueo, una razón a ello se debe a la propaganda política perniciosa que busca enfrentar a grupos de individuos dentro de la sociedad como mecanismo de defensa frente a posibles protestas que desencadenen una rebelión ciudadana. Es fácil introducir este tipo de propaganda sugestiva debido al desconocimiento que por lo general tiene la sociedad de la ciencia económica, la simplicidad con la cual la sociedad analiza las situaciones y el ambiente que les rodean pero, sobre todo; por la incapacidad de los indígenas en organizar una defensa argumentativa en contra de estas falacias surgidas de una sociedad cuyo lenguaje apenas entienden.

Resulta cómodo tanto para el régimen como para la mayoría de los venezolanos encontrar en los sentimientos profundamente subconscientes racistas -contra los indígenas locales- la culpabilidad de todos sus problemas en lugar de asumir el estar profundamente equivocados en su análisis de dichos problemas.

Anteriormente al auge del bachaqueo era común observar que las mujeres indígenas trabajasen en casas de familia haciendo todo tipo de labores, muchas veces eran maltratadas física o verbalmente por sus empleadores. Con el tiempo eso fue un factor de resentimiento entre las dos razas, el bachaqueo vino a ser para muchas de estas mujeres un factor de liberación: ya no tienen que trabajar en “casa ajena” -como dirían ellos en su poco castellano- sino que por el contrario trabajan en familia y en pro del bienestar familiar propio, ganan mucho más dinero y hasta gozan de mejores beneficios, como por ejemplo tener reservas de alimentos, medicinas y todo tipo de productos considerados como escasos. 

En definitiva ellos -los indígenas- ahora sienten que tienen un poder del cual no gozaban antes. Paralelamente ocurre lo contrario con sus antiguos empleadores que miran con frustración como han perdido el poder que antes ejercían sobre esta gente, guardan un sentimiento en lo profundo de temor social, -natural del ser humano cuando ve que su medio ambiente cambia de condiciones- pero que se manifiesta en el consciente como pérdida de poder en la esfera social ante individuos que consideraba de alguna manera inferiores.

En conclusión, esta situación de racismo debe ser sanada mediante mecanismos de información que permitan poner al alcance de la sociedad en general un conocimiento que le brinde las herramientas necesarias para lograr una respuesta automática en rechazo a toda práctica racista dirigida contra los indígenas así como se logró suprimir el racismo contra la gente de color. Reconocer y fustigar la propaganda política que alimenta estos demonios internos es de vital importancia para lograr la meta y debe ser el primer paso a dar en este sentido.

Desnudando El Sofisma:


Entre el mal enfoque económico y el racismo practicado contra la población indígena, de manera consciente o inconsciente, se ha dado forma a una percepción social de razonamiento erróneo de este fenómeno social llamado bachaqueo. El problema radica en que el ciudadano común se ha enfocado en un solo problema sin hacer un exhaustivo análisis de su relación con el resto de los problemas o si por el contrario se trata de problemas aislados sin ningún tipo de relación entre sí. 

El ciudadano venezolano analiza solo lo que se ve, dejando por fuera lo que no se ve; existen dos tipos de problemas, unos se denominan problemas raíz y a los segundos se les denomina problemas consecuencias, en este sentido serán las políticas estatistas de intervencionismo el problema raíz  de difícil percepción para el común y causante de los subsiguientes problemas consecuencias que son la inflación, escasez, falta de empleo, delincuencia entre otros de evidente percepción para los ciudadanos comunes.

El sofisma queda desnudo al hacer evidente un razonamiento más allá de lo fácilmente perceptible, finalmente desaparecerá a medida que los ciudadanos venezolanos comiencen a ejercer  presión sobre sus dirigentes, enfocados contra el problema raíz que es el sistema estatista y no contra uno de sus problemas consecuencias, como lo es el bachaqueo.

Finalmente el sofisma del bachaqueo se puede conceptualizar de la siguiente manera: 

Falso razonamiento que busca culpar a los propios ciudadanos, especialmente a los indígenas, de la escasez y carestía de productos considerados como básicos; así como también de los combustibles.