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lunes, 31 de julio de 2017

Estamos ganando y vamos a celebrar nuestra libertad

Joelvin Villarreal
Por estos días está muy de moda una serie de HBO titulada Game of Thrones. A mí me encanta en lo particular, es interesante como se muestra allí el ejercicio del poder,  y demás; deja bastantes lecciones muy útiles a la hora de analizar nuestro entorno real.

En dicha serie se nos mostró en las primeras temporadas el inicio de un conflicto civil que enfrentó a los principales señores feudales de un reino imaginario. De esos episodios resaltó una lección importante: resulta que uno de los sublevados tenía mejor capacidad bélica y experiencia, pero finalmente fue derrotado en un sólo golpe maestro. Luego teníamos a otro protagonista de los sublevados, este contaba con una experiencia mínima pero, era muy inteligente, y ganó todas las batallas, finalmente perdió la guerra.

¿Cómo es posible ganar una guerra habiendo perdido todas las batallas? Es posible cuando a pesar de la derrota puedes contar con un golpe de gracia en un momento determinante, el secreto está en saber cuál es ese momento.

Desde el 6 de diciembre del año 2016, el régimen narco tirano y comunista que preside, de facto, Maduro; ha vendido perdiendo todas las batallas políticas o al menos las más importantes. Sin embargo, la oposición representada en la mesa de la unidad democrática se viene pareciendo a ese rey del norte en la serie Game of Thrones, no ha sabido apreciar las oportunidades que el tiempo y las circunstancias políticas les han presentado para dar fin a la ocupación de Venezuela. El régimen a pesar de estar perdiendo la guerra, peligrosamente todavía puede maquinar jugadas letales como es el caso de la “constituyente”.

La esperanza es la gasolina que mueve las rebeliones, es un hecho universal, y eso lo sabe perfectamente el régimen, el cual; se ha dedicado 24/7 a una ofensiva psicológica destinada a menguar el ánimo de los atormentados opositores. En este sentido el régimen nos lleva una amplia ventaja comunicacional. Un objetivo claro de la resistencia y de los partidos políticos debe ser, por tanto; romper con esta campaña, haciendo frente a la realidad política del país y haciendo que el ciudadano común comprenda al máximo las dificultades que tenemos por delante. Ha sido un error constante de los partidos el crear falsas expectativas a los ciudadanos opositores, deben comprender los señores líderes políticos que esto no es una campaña para buscar votos; es una guerra contra el terror, y como tal se debe asumir.

Salidas fáciles no existen, es decir; lo electoral está completamente descartado. Esto último es esencial que se le diga a la gente en la calle. La idea es acoplarnos a un nuevo esquema de pelea: la resistencia civil organizada de carácter no violento pero ofensivo. Eso en el plano de lo interno.

La asamblea nacional como único ente legítimo de lo que queda de República está obligada doblemente, por la constitución y por el plebiscito del 16J, de asumir la conformación inmediata de un gobierno de emergencia nacional. Una vez instalado este gobierno, deberá nombrar representantes ante la comunidad internacional y pedir el auxilio del mundo: Miranda lo hizo, Bolívar también. La República de Venezuela debe pedir ayuda militar para expulsar a los ejércitos de ocupación cubanos, iranís, y rusos esencialmente. Heroicos y extremadamente valientes han sido nuestros compañeros de la resistencia pero, con escudos rudimentarios y piedras no es suficiente.

Por las familias de los caídos, por las nuestras, ahora hay más razones para seguir peleando. Un régimen que verdaderamente esté fuerte no necesita mentir descaradamente ante la opinión pública nacional e internacional. El cinismo con el cual han actuado desde el régimen solo demuestra que sienten una inmensa necesidad de esconder su debilidad.

 Ahora es cuando tenemos que hacernos sentir en la calle, la comunidad internacional tomará acciones que deben ser legitimadas por nosotros los ciudadanos. Nadie dijo que recuperar nuestra libertad iba a ser fácil... Ya no vivimos de ilusiones... tenemos los pies en la tierra. Yo No Voté Por La “Constituyente” y me siento orgulloso, me siento ganador. Ahora el tirano tiene más enemigos que amigos en el mundo. Amanecemos con un nuevo escenario político donde a simple vista parece ser más lúgubre, pero que en realidad es más favorable a nuestra causa. El desprecio internacional debe ser aprovechado para transformarlo en auxilio a nuestro pueblo. Debemos arreciar la calle y pedir ayuda internacional.

Terrible hubiese sido que negociaran la prostituyente a cambio de regionales y esperar hasta el 2018. Eso si hubiese sido devastador.

Ahora bien, el final ya no depende de los dirigentes de oposición... Depende de nuestra fortaleza mental y la fuerza de la calle. Si los británicos se hubiesen rendido luego de Dunquerque la Historia seria otra. Tomemos el coraje Británico de ejemplo a seguir.

Finalmente y refiriéndome a la serie antes mencionada: Seamos como Jon Snow, a pesar de las adversidades allí sigue, firme en sus convicciones, firme en la causa. Su fortaleza son su familia, sus amigos, y el recuerdo de los caídos; por ellos pelea hasta lograr la victoria.  Seamos así, seamos venezolanos, peleando hasta el final, peleando hasta la victoria.

Las semanas, y tal vez los meses venideros, serán duros, pero serán los mejores de nuestras vidas, porque el país se hará ingobernable para la tiranía, porque seremos los nuevos libertadores de América, y porque seremos ejemplo en el mundo.

Dios bendiga a nuestra nación y Dios bendiga a nuestros aliados internacionales.

Estamos ganando y vamos a celebrar la libertad.

Joelvin Villarreal Cs Políticas URU.

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domingo, 23 de julio de 2017

Venezuela: Triste laboratorio de la geopolítica internacional

Joelvin Villarreal.
Tal como lo he venido planteando en anteriores publicaciones la situación de Venezuela es sumamente compleja, son muchos los factores de poder e intereses mercantiles opuestos entre sí, además del ya obvio componente ideológico, presente en toda decisión tanto de gobierno como de los diferentes frentes de oposición. 

Ya se observa, con espeluznante evidencia, el quiebre del estado, no sólo del estado de derecho; sino del estado en sí mismo: El pacto social está roto. La constitución del 99, tal como lo advertí desde el año 2015, ya no es suficiente, pues ya no sirve a los intereses de la tiranía, la cual, aspira mayor control social; ya no es suficiente para quienes desean el rescate de Venezuela, en especial en lo económico.

El plan de la patria, que es el plan del Foro De Sao Paulo, cuyo mayor exponente fue Chávez, es, en la práctica; la destrucción de la tradición republicana de Venezuela en favor del estado comunal. A Maduro le tocó, por desgracia para él, capitanear el barco durante el trayecto más tormentoso y decisivo, la transición natural del socialismo hacia su etapa de adultez; comunismo: Durante este proceso la apuesta es alta, es un todo o nada.

La violencia ha comenzado a llenar el vacío que dejan tras sí las instituciones políticas, y es que en la Venezuela chavista, las instituciones se han estado apagando, el estado padece un proceso complejo de erosión, es decir; muere dolorosa y lentamente. En la medida que la ciudadanía percibe el deterioro institucional y la inexistencia del estado de derecho tiende a tomar la justicia por sus propios medios, porque no reconocen autoridad en nadie. Así mismo ha pasado con los partidos políticos y su dirigencia, la ambigüedad, y la falta de posición firme con respecto a la situación, les ha restado credibilidad ante la sociedad, lo cual es grave. El país está huérfano de liderazgo y las masas están en la calle, y las masas no piensan, sólo actúan de acuerdo a los impulsos del momento: anarquía.

Tal como lo advertí en anteriores publicaciones, Venezuela va camino de transformarse en la Somalia del Caribe, aun cuando también observo en su proceso algunas características similares, haciendo sus salvedades por supuesto, a lo ocurrido en la extinta Yugoslavia. Ambos caminos pasan por la violencia, una guerra civil que nadie desea pero, que todos estamos siendo empujados hacia ella. La comunidad internacional lo sabe, por ello en la agenda privada de Trump y Putin Venezuela fue un punto clave. Los Estados Unidos y Rusia parecen haber llegado a algún tipo de acuerdo sobre Venezuela, uno que pueda detener el caos en el país. un caos que desbordaría las fronteras y desequilibraría a nuestros vecinos del Caribe y de Suramérica. 

Brasil, Colombia, Chile, Perú, Panamá, e incluso Holanda han estado abordando seriamente la crisis de Venezuela, la cual; tiende ahora a trascender como las crisis de Sudamérica y el Caribe. Este complejo juego de poder internacional pudiese generar cambios geopolíticos  profundos que van desde la pérdida del Golfo de Venezuela a manos de Colombia; una intervención económica y militar de la OTAN similar a la ocurrida en la ex Yugoslavia; e incluso la secesión de algunos estados, especialmente aquellos que cultural e históricamente se han diferenciado del resto del país. Este último caso pudiese ser similar a lo ocurrido entre Taiwán –China Libre- y La República Popular China –La China comunista- donde los primeros, no es que reniegan de sus lazos culturales milenarios, sino que; prefirieron tomar su propio camino de libertad y desarrollo, antes que caer en las manos de la asamblea popular china, órgano este muy similar a la asamblea constituyente impulsada por el PSUVE.

De momento, los principales servicios de inteligencia mundial, apostados en Venezuela desde hace largo rato, comienzan a prepararse para una escalada violenta y de consecuencias impredecibles, pues, el desorden político y la crisis social que padece el país no tienen solución pacífica ni democrática: aun cuando algunos personajes renieguen de esta realidad y pretenden seguir en su realismo mágico.

Venezuela sigue siendo un triste laboratorio de la geopolítica global, sin soberanía.

Nota: En mi humilde opinión la constituyente se instala pero, el país se les hace ingobernable.

Joelvin Villarreal. Ciencias Políticas (URU).

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lunes, 17 de julio de 2017

El 16J Venezuela Trascendió Políticamente.

Joelvin Villarreal.

Ayer se ha marcado un hito en la historia política de Venezuela y de Latinoamérica en general, en algunos términos; incluso del mundo. En una jornada sin precedentes en la historia política moderna la sociedad civil venezolana logró, pese al sabotaje del estado, movilizar más de 7 millones de voluntades en poco menos de 15 días.

Sin duda alguna, los acontecimientos del 16J servirán de base para las tesis de investigación científica de las presentes y futuras generaciones de politólogos. Campaña 2.0, esperanza, y mucha voluntad política, esas fueron claves para el éxito de la consulta popular.

Un análisis a penas superficial nos asoma lo trascendente de esa histórica jornada. Venezuela ha roto con algunos de los más perniciosos mitos de su cultura política:

El plan República: La visión arcaica del militar como garante del orden durante los procesos electorales murió ayer, es decir; el argumento falaz del tutelaje militar fue desmantelado por el civismo y la organización demostrada ayer por los organizadores CIVILES del proceso electoral. No hubo soldados mandoneando en las colas, ni oficiales imponiendo criterios de cuando y como se iban a contar los votos. Más nunca debemos permitir el tutelaje militar sobre nuestros procesos civiles, Venezuela tiene que trascender. Sin los militares el proceso transcurrió de manera fluida y en relativa paz social.

Automatización bajo sospecha: el proceso civil y organizado del 16J ha demostrado la farsa de los procesos electorales de la era chavista. A pesar del saboteo del estado, los venezolanos se acostaron a dormir temprano con el resultado en sus manos pero, sobre todo; sin la sensación de FRAUDE. Aun cuando existen algunas inconformidades con el número de votos alcanzados, nadie cuestiona de forma ni de fondo el proceso electoral en sí. El poder electoral, y los procesos electorales automatizados, de la era chavista no puede hacer parafernalia de tal legitimidad.

Costo y tiempo de la Campaña: El populismo también llevó lo suyo en este proceso histórico protagonizado por los venezolanos el 16J. Sin los recursos del estado, y tan sólo con una fuerte convicción de cambio, los venezolanos levantaron una campaña inédita en la historia moderna de occidente, y en 15 días lograron los recursos PRIVADOS necesarios para llevar a cabo su objetivo. Tiempo, espacio, y recursos bien distribuidos permitieron la movilización de poco más de 7 millones de almas.

Más allá de los mitos, un logro único:
 La campaña tal vez haya sido la más trascendente de la historia patria porque los mismos ciudadanos financiaron su proceso electoral sin apelar a los recursos del estado, y demás; tal vez haya sido una de las más baratas de la historia. Los mismos venezolanos no se han percatado del hito histórico, de la hazaña que acaban de lograr. Hemos logrado un avance en términos políticos como si en términos tecnológicos hubiésemos llegado a la luna.

Un verdadero acto de desobediencia civil: los venezolanos ayer desconocieron a los principales poderes de un estado opresor, violador de derechos humanos, corrupto, además; le han dado una orden directa al único poder legítimo de la república para que actúe, conforme al orden constitucional y al designio del poder soberano, nombrando en tiempo no menor a 10 días nuevos poderes y un gobierno de unidad nacional, es decir; una transición.  Desconocer la autoridad del CNE, TSJ, EJECUTIVO, entre otros  poderes y órganos del estado ha sido el acto manifiesto de desobediencia civil más grande de nuestra historia moderna.

A la luz de este superficial pero reflexivo análisis debemos concentrarnos en preservar este logro, es decir; la nueva Venezuela tiene que ser ejemplo a seguir de las naciones libres. Un país donde la voluntad republicana de sus ciudadanos es tal, que, ellos mismo financian, organizan y ejecutan sus propios procesos electorales sin la intervención del estado: Eso le da un sentido filosófico inédito a lo que hasta este momento los venezolanos hemos conocido como PODER SOBERANO o CONSTITUYENTE ORIGINARIO.  Imaginen un concepto en tal sentido “En Venezuela, no es el Estado, sino;  el poder constituyente originario quien le da vida a los procesos electorales”  


Finalmente, la sociedad civil en resistencia, quienes hemos cumplido con nuestra parte, quedamos a la espera de los partidos políticos y la dirigencia opositora, y nos preguntamos: ¿Estarán al nivel de los acontecimientos?

Joelvin Villarreal. Cs Políticas URU.

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miércoles, 12 de julio de 2017

Plebiscito del 16 de Julio: ¿Voluntad soberana o Guerra civil?

Joelvin Villarreal
Recuerdo cuando desde RUMBO PROPIO hicimos la propuesta autonómica y planteamos un plebiscito sin el CNE. El país político no comprendió a tiempo, el cortoplacismo propio de los partidos criollos, e intereses de ciertos factores de poder no permitieron florecer aquella idea en el seno de la sociedad civil.

fuimos la primera organización política en asumir una postura firme para desconocer la autoridad del CNE, y  en virtud de ello, planteamos al país la necesidad de organizar comités electorales autónomos. Pero las elites políticas, torpedearon aquella iniciativa, y tardaron más de 10 años para poder comprender aquella visión acertada del devenir político. 

Desde RUMBO PROPIO nos cansamos de advertir, por el bien del país, a la élite política, repetimos en infinidad de ocasiones que con el CNE no había salida electoral. ¿Tenía que morir tanta gente para que lo pudiesen asimilar?. 

La fatal arrogancia de las elites políticas de este país han condenado a muerte a cientos de jóvenes en las calles. También condenaron a la miseria, muerte por inanición, e incluso por falta de medicamentos y acción del hampa a miles de Venezolanos. Esto pudo ser evitado. 

No sólo a los partidos: A la élite empresarial y a quienes se autoproclaman "líderes de La resistencia" también se les advirtió. 

En 2014 cuando un grupo de jóvenes universitarios y profesionales recién graduados en compañía de la sociedad civil, organizamos una cena política con la intención de financiar actividades de calle, en dicha cena, le hicimos una propuesta a ciertos personajes de renombre en la ciudad, y a los autodenominados "LÍDERES DE LA RESISTENCIA", asi como también; a importantes líderes del sector empresarial.

La propuesta consistía en exponer las bases fundamentales necesarias para impulsar y organizar comités electorales autónomos, con los cuales; podíamos desconocer al CNE y DESLEGITIMAR AL RÉGIMEN ANTE EL MUNDO. En pocas palabras, esa noche, Joelvin Villarreal, quien les escribe; fundamentó ante el público presente toda la base jurídica y política para aplicar de forma pragmática el 333 y 350. Tildaron a nuestro proyecto de exagerado, por no decir; locura, y mira, ¿¡Que sorpresa?!, los locos teníamos razón.

Ahora esos mismos personajes, de forma desesperada, tratan de explicar a un confundido público general, como es que se come el plebiscito sin CNE. Ahora, y sin tiempo, tratan de organizar sus cuadros para lograr en menos de una semana el mayor acto de desobediencia civil que registre la historia patria, y creo que latinoamérica en general.

Nos pudimos haber ahorrado mucha sangre, mucha miseria, muchas cosas... el plebiscito sin CNE debió realizarse hace mucho tiempo... No ahora, al borde de una guerra civil... POR EL BIEN DEL PAÍS, ESPERO LES SALGA BIEN.

Aun cuando mantengo muchas críticas al proceso del domingo, les invito a participar, y advierto a las elites que ese proceso si es vinculante. No hay excusas válidas después del domingo que impidan a la @AsambleaVE hacer lo que la constitución les demanda: Constituir Gobierno de transición.

Una maniobra por parte de la elite política del país que busque timar a la ciudadanía con respecto al plebiscito encontrará una reacción. Una reacción negativa, no sólo contra el "liderazgo", sino contra el país, que sumido en una crisis social; terminará en Guerra civil. 

Señores de las elites políticas, les advierto; no jueguen con candela porque nos pueden quemar a todos.

Joelvin Villarreal.  Cs Políticas URU.

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jueves, 25 de mayo de 2017

Carta Abierta para la comunidad estudiantil URU

CARTA ABIERTA A LA COMUNIDAD ESTUDIANTIL DE LA UNIVERSIDAD RAFAEL URDANETA (URU).


Compañeros, la situación que actualmente padece el país requiere de nosotros, la juventud, una posición firme y decidida contra la barbarie, permanecer indiferentes ante la represión de las fuerzas de seguridad del estado; ante la violación sistemática de los derechos y garantías establecidos en nuestra constitución, así como también, de todos los convenios internacionales sobre derechos humanos que el estado venezolano ha suscrito legítimamente; y ante la violación de la autonomía y libertad universitaria: sería un acto imperdonable de traición a nuestros más grandes valores morales, los cuales; vemos representados en los derechos inalienables a la propiedad, la vida y la libertad.

La respuesta que espera el país de nosotros como juventud y esperanza de futuro debe ser firme ante las circunstancias pero, además; coherente, desapegada de sentimentalismos propios de la inmadurez, de resistencia, no sólo ante el régimen y su represión; sino de resistencia ante quienes pretenden, interesadamente, llevarnos por el camino de la violencia; de la anarquía; y de la acción política sin sentido: el vandalismo no es parte de nuestra agenda, por el contrario; la deslegitima.

Hago un llamado a la reflexión para que de manera organizada y cívica podamos construir y activar mecanismos de protesta efectivos y evitar caer en ideas falaces que sólo conducen al desgaste y a la represión como por ejemplo: propiciar el cierre forzoso de nuestra casa de estudios. Esto sería un error muy grave por cuanto la historia venezolana nos enseña que quienes han promovido el cierre de las universidades son precisamente los gobiernos militares. Para que la protesta legítima no vaya a menguar e inevitablemente desaparezca por inanición es de vital importancia mantener las aulas de clases abiertas y las puertas de violencia cerradas.

Finalmente deseo manifestar mi disposición a colaborar en todo cuanto me sea posible para que se pueda materializar un gran acto en repudio a la violencia, la represión y la violación de nuestros derechos civiles y políticos, así como también; en defensa y resguardo de nuestra universidad.

Joelvin Villarreal, Ciencias políticas.


martes, 18 de abril de 2017

Contra el bochinche político contemporáneo.

Joelvin Villarreal.
Un país cargado de ilusiones y utopías políticas no comprendió el momento histórico que por aquellos días se vivió. El presidente Pérez, como cualquier político, cometió errores y de eso no hay duda pero, el error más grande que se cometió en la política de aquellos días fue precisamente darle muerte política, no a la figura de Pérez sino; a la democracia.

Los atajos políticos y el egocentrismo de algunos dirigentes, que de manera inconsciente, al despotricar de los partidos, de la política, y de lo político; fomentaron una trágica campaña entre el vulgo, cuyo resultado inevitable no sería otro, más que clavar, firme en el pecho de la república, una puñalada al sistema político. Quienes pretendieron vengarse, y acabar con la figura de Pérez, por el contrario; abrieron las puertas a la sedición por otros medios. 

El país político se cargó con una atmósfera revanchista, contraria al verdadero espíritu democrático. Guardaron las formas, sí, pero en el fondo, el aventurismo cortoplacista de una dirigencia política irresponsable y sesgada comenzó a abonar el terreno político para que en menos de media década el país fuese entregado de brazos abiertos a la más grande tragedia política de los últimos tiempos.

No hubo un liderazgo consciente, o por lo menos no en demasía, que pudiese encaminar al país y desmontar tan vil campaña. Las celebraciones populares ante los acontecimientos y los gritos de gente en la calle atribuyéndole a los golpistas del 92 aquel "milagro de justicia", no eran más que un inequívoco síntoma de una democracia enferma y agónica. 

La actual crisis política que padece Venezuela debe tomar en cuenta aquellos acontecimientos históricos para no volver a repetir errores políticos de consecuencias catastróficas, pues las heridas y las consecuencias de tales errores podrían llevar décadas en cerrarse. El revanchismo político, el egocentrismo ciego de algunos liderazgos, y las salidas cortoplacistas, deben ser enfrentadas de manera firme,  y puestas en el espejo de nuestra historia política contemporánea. No es sólo un imperativo moral, sino que además; de ello depende realmente parte del futuro de nuestra nación. Ya lo vimos el 11 de abril del año 2002, el bochinche político de la dirigencia mal organizada, cortoplacista, y cargada de revanchismo político fue lo que regresó a Chávez al poder.    

Hay que reconocerle a Carlos Andrés, aun a pesar de sus errores, esa visión política de firmeza y serenidad ante aquellas circunstancias; que le permitieron  no alimentar con más leña esa inmensa hoguera donde se sacrificó al país. Hoy Venezuela necesita de una necesaria visión política que permita la construcción de la salida que apague finalmente la hoguera y que permita el entendimiento y la participación política de los principales factores representativos de la sociedad, no es algo que a muchos guste, pero es el verdadero camino a la paz y a la conformación de una verdadera pluralidad democrática.  

No podemos seguir permitiendo el debilitamiento de las instituciones del sistema político, en especial los partidos. Se nos es válido criticar e incluso discernir de algunos liderazgos puntuales, lo que no se nos es válido; es atacar a las instituciones democráticas propiamente. La histórica contemporánea nacional ya ha demostrado en demasía las consecuencias de ese pernicioso ataque  las instituciones democráticas: en la medida que los partidos políticos se debilitaron, se fortaleció el poder del pretorianismo.

Joelvin Villarreal.

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miércoles, 15 de marzo de 2017

El orden político en las sociedades en cambio: Análisis Venezuela.

Joelvin Villarreal.
El siglo XX venezolano da inicio con el nacimiento de una nueva concepción de lo que eran, hasta ese momento, las instituciones políticas que sostenían al estado, entre ellas; las fuerzas armadas.  Cuando se da inicio al siglo, las fuerzas armadas no estaban constituidas como cuerpo profesional, todavía actuaban como grupos montoneros al servicio de los grandes jefes caudillos que gobernaban el país, quienes concebían al estado como si de una hacienda se tratase y, en mi opinión;  era una forma relativa de feudalismo post colonial.

El proceso de modernización que impulsaría el nuevo gobierno del general Juan Vicente Gómez, de quien se dice no podía distinguir entre el erario público y su hacienda personal, no sólo logra pacificar al país, sino que lo confronta a la realidad política internacional y le obliga a reorganizar a las instituciones políticas; comenzando por la profesionalización de los cuerpos armados al servicio de la república: fuerzas armadas y policiales.

Pero la modernidad que ocupa al estado venezolano del siglo XX se va a concentrar en las grandes urbes, en especial; la capital de la república. La llegada de la industria petrolera a nuestro país trajo como consecuencia la creación de todo un sector mercantil abocado a los servicios, entre otras actividades que impulsaron una gran diáspora desde los campos venezolanos a las grandes urbes.

El vacio que se produjo entre lo urbano y lo rural impulsó cambios políticos significativos e inestabilidad en nuestra sociedad, un ejemplo de ello serán: la llamada generación del 28; los movimientos políticos que surgen tras la muerte del General Gómez; la transición de poder del sector militar al sector civil, abortada luego tras el golpe contra Rómulo Gallegos y retomada más tarde tras la caída de la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez; las reivindicaciones sociales, nacimiento de los partidos políticos, voto universal, directo y secreto; conformación de gremios, y sindicatos. Pero también se produce un antagonismo entre lo rural y lo urbano cuya manifestación empírica serán los cinturones de pobreza alrededor de nuestras grandes urbes; la modernidad de caracas, por ejemplo, contrasta con la miseria y el atraso de la goajira. 

La actuación del gobierno, antes autoritario, va ir de alguna manera humanizándose a medida que se democratiza y, tomará  en cuenta los aspectos sociales a través de su preocupación y posterior ocupación en torno a grandes programas destinados a la salud, educación, entre otros no menos importantes que contribuyen a la integración de la sociedad a los grandes cambios del modernismo. Aunque este proceso de integración será cada vez más difícil a medida que las demandas sociales en las urbes crece de forma desordenada.

Tras el advenimiento de la democracia la segunda parte del  siglo XX venezolano va a traer consigo grandes movimientos políticos de marcada diferencia entre lo urbano y lo rural: mientras en la ciudad se desarrolla el pacto de punto fijo, la incapacidad de los grandes partidos en integrar a los campesinos de forma efectiva a la dinámica política de aquellos años dio como resultado que en los campos apareciesen los movimientos subversivos de tilde revolucionarios, cuyos cabecillas y principales impulsores eran intelectuales de izquierda radical descontentos con el sistema político imperante, de izquierda menos radical.

Todo este proceso modernizador  que arranca a inicios del siglo XX en Venezuela, va a culminar a finales de siglo con grandes AVANCES EN LA MODERNIZACIÓN DEL ESTADO, E INSTITUCIONES pero, acompañados de una fuerte INESTABILIDAD DEL SISTEMA POLÍTICO; el caracazo, los intentos de golpe de estado, la destitución de Carlos Andrés Pérez, la recesión económica del 90: todo ello desencadenó el inicio de un proceso transitorio de la democracia hacia el pretorianismo, el cual, inaugura el siglo XXI.

Desde 1999 hasta la presente fecha, el gobierno del ex presidente Chávez y ahora su sucesor el presidente Maduro, han dado inicio a un proceso de carácter revolucionario, el cual, se sustentó en la constitución de 1999 y su posterior reforma pero que ahora tiene como base fundamental el denominado “plan de la patria”, este último en riña directa con la constitución del 99, por ejemplo en el aspecto económico. Desde sus inicios, la revolución bolivariana se proyectó en razón de la destrucción sistemática de las instituciones políticas republicanas, estas últimas para ser reemplazadas por nuevas instituciones socialistas. A raíz de este proceso las instituciones políticas se fueron debilitando a medida que las fuerzas sociales fueron tomando cada vez más auge; en la sociedad venezolana actual existe: una marcada ausencia de obligaciones y deberes cívicos; hay carencias de autoridad y disciplina, además; no existe consenso sino, polarización.

El gobierno “Chavista” tal vez es un modelo inclasificable que, surgido de la democracia, ha estimulado el autoritarismo de sus gobernantes y ha terminado transformando la nueva democracia “protagónica y participativa” en un modelo antidemocrático, totalitario. Los partidos políticos venezolanos están hoy día seriamente cuestionados por la sociedad política, la debilidad de los partidos políticos opositores frente al autoritarismo revolucionario hace de la Venezuela del siglo XXI un estado políticamente inestable.  

Venezuela en el siglo XXI carece de instituciones que la hagan políticamente estable. Las instituciones políticas republicanas han sido diezmadas unas, y desaparecido otras; la fuerza armada, como institución, es un ejemplo de todo ello. 

La antigüedad hace únicas a las instituciones políticas norteamericanas, esto ocurre porque en los estados unidos el gobierno se somete a la ley fundamental (constitución) como la fuente de la autoridad y la limitación de la acción humana; la autoridad allí está dispersa en varias instituciones. En Venezuela ha ocurrido lo contrario, al igual que en la Europa del siglo XVII; el estado ha reemplazado el concepto de ley como fuente de la autoridad política. Como la constitución socialista del 99 ya no es suficiente para los planes revolucionarios, esta ha sido reemplazada por el plan de la patria, es decir; el estado por encima de la ley fundamental: todas las instituciones del estado venezolano trabajan en función de las metas trazadas por el plan de la patria.

No es primera vez que ocurre este hecho en Venezuela, durante el periodo en el cual estuvo en vigencia la constitución del 61, los partidos políticos y gobiernos de Venezuela actuaron al margen de las garantías económicas establecidas en dicho texto fundamental: el estado en nombre del bien social, suspendió las garantías económicas indefinidamente.
 
Como si de un ciclo se tratara, el siglo XXI ha comenzado de forma similar al siglo XX: nació con una nueva concepción de lo que hasta entonces eran las instituciones políticas que sostenían al estado, pero estas, en lugar de evolucionar, sufrieron un grave retroceso: la nueva concepción institucional, también dirigida por un militar, y bautizada como socialismo del siglo XXI; es tan solo una exacerbación de los mayores fracasos históricos de nuestro país y de otras experiencias similares en el mundo, por ejemplo la unión de repúblicas socialistas del soviet –comuna en ruso- (URSS).

La inestabilidad política actual, y la débil institucionalidad en la cual se sostiene el estado venezolano podría transformarse en una oportunidad única en nuestra historia: si una o varias fuerzas político-sociales logran estructurar un gran movimiento nacional de suficiente fuerza moral, e intelectual pudiesen plantear, a modo de presión, una transformación profunda del sistema político; capaz de confrontarlo nuevamente con la realidad internacional y obligando una reorganización de todas las instituciones que lo conforman.

Venezuela necesita la constitución de un estado sometido a la ley, una economía de mercado, y una real representatividad político-electoral.

Lo económico es una consecuencia de lo político. Debemos organizar las instituciones políticas necesarias para obtener la realidad económica que deseamos. 

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