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sábado, 25 de febrero de 2023

Los atavismos sociales del colectivismo y la planificación central.



Los venezolanos, y en general los latinoaméricanos, tenemos una tendencia de querer planificar y sujetar toda activad a la supervisión del Estado bajo cualquier figura “benevolente” dotada de una carga moral superior que vele por el bienestar y la libertad ciudadana. Somos nosotros mismos los que, inadvertidamente, fundamentamos las bases de las tiranías presentes y futuras. 

Hemos desarrollado la creencia de ser poseedores de una idea vital para el desarrollo social pero, que los niveles cognitivos de nuestros compatriotas no alcanza para entenderla y, que por tanto, en virtud de un bien superior, deberá ser impuesta en principio.

En primer lugar, para abordar el tema central de este artículo debemos partir del siguiente planteamiento: El Estado, de acuerdo a cada uno de sus niveles e instituciones, planifica en función de brindar seguridad ciudadana y estabilidad interna frente a las amenazas externas e internas; planifica también en función de un sistema de justicia que garantiza la resolución de conflictos y sostenimiento de la paz ciudadana. Y finalmente planifica el sostenimiento y la construcción de obras públicas que son vitales para la supervivencia del propio Estado: grandes autopistas, aeropuertos, puertos, puentes, edificios públicos, es decir; todo cuanto significa garantizar el comercio y toda actividad de movilidad social con lo cual se desarrolla una nación, así como también, la operatividad institucional que se requiere para todo ello. No hay otras funciones atribuibles a la actividad Política del Estado a través de sus instituciones de gobierno, El Estado no está para planificar la sociedad, tal cosa conlleva al declive de la libertad.

Segundo, debemos comprender que el problema con los controles es precisamente que son instrumentos que limitan la libertad ciudadana, es decir; la libertad que tiene un ciudadano para poder desarrollar ciertas actividades. En tal sentido, hay que tener mucho cuidado con cada nueva normativa aprobada, pues ellas en sí mismas son parte del contrato social que hacemos los ciudadanos con el Estado, en tal sentido ¿Cuánta libertad estamos dispuestos a ceder? “Quien empeñe su libertad a cambio de seguridad, termina sin ambas” Benjamin Francklin. Por supuesto esta frase debe ser tomada en su justa medida, llevarla al extremo solo sirve para que pierda su sentido. 

A partir de los planteamientos antes expuestos tenemos que definir cuáles son los límites que tiene el Estado para ejercer violencia legítima  -leyes- frente a la actividad ciudadana. No son los límites de la libertad ciudadana los que deben ser puestos en cuestionamiento, sino los limites que tiene el Estado para cercenarlos. El Estado no es un ente sobrenatural despojado de toda maldad humana, no es un ser de luz mesiánico; el Estado son instituciones manejadas por hombres para cumplir funciones especificas dirigidas a la seguridad, justicia, y contratación de obras públicas. Esos hombres tienen sed de poder, y son ambiciosos. De acuerdo a la teoría de élites: quienes ejercen la política como profesión son personas propensas a querer acumular poder absoluto. Es por ello que los funcionarios públicos deben ser limitados en sus funciones y prerrogativas. “El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente” Edmund Burke.

Finalmente, los controles y la planificación central fuera de las funciones naturales del Estado siempre fracasan, lo cuál conlleva a que el público en general perciba al gobierno, y a los planificadores burócratas encargados de planificar y ejecuta la acción de gobierno, como débiles ante las circunstancias; a partir de esa percenpción colectiva la reacción inmediata del público siempre tenderá a pedir más controles, muchos más fuertes que los anteriores, “porque se requiere de orden y personas fuertes que impongan ese orden”. Así, cada nuevo control se percibe insuficiente, y el caos e inestabilidad imperantes -por ejemplo, algo tan “simple” como montañas de basura en las calles- induce a niveles de stress y ansiedad en una sociedad que en su desespero termina por ceder cada vez más libertad a cambio de seguridad y estabilidad. Así, De forma inadvertida decía Hayek, la sociedad va construyendo su propio camino de servidumbre. 

En tal sentido, hay que cuidarse de políticos cuyo discurso se alimente de “amor por los pobres”, también de discursos extremistas con soluciones únicas, así como también; de diagnósticos sin soluciones, especialmente los que no respondan  al “como”. Hay que cuidarse de la demagogia, y del realismo mágico. Pero fundamentalmente, hay que cuidarse de las visiones políticas que plantean como solución a nuestros problemas más control por parte del Estado: el colectivismo no funciona en ninguna de sus versiones. La mejor planificación social la hacen los individuos libres, no el Estado. No se trata de una opinión, sino de un hecho histórico. 

Joelvin Villarreal V  
Politólogo.

jueves, 23 de febrero de 2023

Personas para el respeto e ideas para el debate.

 



Todas las personas se respetan, no hay duda de ello, sin embargo; las ideas tienen otro trato distinto, no todas las ideas son respetables: las ideas se hicieron para el debate, y debate no es lo mismo que confrontación personal. El hecho de diferir sobre las ideas no significa que dos personas, o grupos de personas, tengan que ser necesariamente enemigos. Vivimos en una sociedad polarizada y cargada de odio, entre otras cosas, gracias al discurso de las elites políticas.

Las redes sociales son reflejo de la polarización y del discurso de odio, no son en sí misma las culpables, sino las catalizadoras de todo ello. Por supuesto mis amigos psicólogos, entre otros expertos, podrán exponer razones, quizá, más profundas que las expuesta por mí en esta breves líneas; yo lo abordo desde mi área de estudio, la política. Vivimos diariamente expuestos a políticos que han entendido el juego de la polarización, saben que dividendo pueden obtener más poder y control sobre nuestra sociedad.

En el pasado, el término “político” era sinónimo de un personaje que buscaba estar en buenos términos con todo el mundo, alguien que sabía manejar sus relaciones interpersonales y sacar provecho de su buena gracia social. Las personas se comportaban en términos más diplomáticos. Hoy día el término “político”  es sinónimo de un sin fin de adjetivos negativos: odio, corrupción, abusador, entre otros. Nuestros políticos ahora no ven ciudadanos, sino vasallos; no ven criticas, sino saboteadores; no ven adversarios, sino enemigos. Todo su discurso de ha diseñado para dividirnos en bandos –colectivos- cada uno de ellos con una visión extremista y antagónica frente a los otros. Han planteado la política moderna en un juego de suma cero.

La filosofía nefasta inspirada en el relativismo le ha enseñado a la gente de que todas las ideas son validas y respetables, ese planteamiento ha tenido consecuencias negativas. Partimos de una filosofía donde todo se acepta para “no ofender”, no herir los sentimientos del otro. Hoy día, diferir se concibe como ataque personal. El debate no se concibe como herramienta para llegar a consenso, a la lógica, a la verdad; se ha desvirtuado como herramienta de ofensa, de humillar al otro, de atacar el ego. Ha dejado de ser debate para convertirse en confrontación personal. Hoy se respeta a las ideas, más no a las personas. 

Finalmente, las personas confunden sus derechos y libertades políticas inspiradas en la democracia. Ciertamente sus derechos y libertades les garantizan el poder expresar opiniones sobre cualquier tema político, religioso, economía, entre otros; garantizan además, un voto a ser contado en las urnas electorales para elegir a su representante político en cualquiera de los cargos de elección popular. Eso no se debe confundir con el hecho de que las opiniones tienen jerarquía: usted no puede pretender hablar de medicina y que su opinión tenga la misma validez que la de un medico, siendo usted albañil; o que sus opiniones en construcción puedan tener mayor peso que la de un ingeniero civil, siendo usted médico; así muchos otros ejemplos como que en los temas políticos, aunque usted tiene su opinión y derecho a expresarla, no pretenda que su opinión sea igual de respetable que la de un politólogo a la hora de analizar un fenómeno relacionado al poder. El asunto es saber diferenciar una opinión de un argumento. Las personas no están atentas a escuchar argumentos, sino a expresar sus sentimientos en forma de opinión, y hacer que estas últimas se impongan para no sentirse ofendidas. Así no se construye nada positivo, solamente odio y división; materia prima de quienes buscan perpetuarse en el poder.

Joelvin Villarreal V

Politólogo.

martes, 21 de febrero de 2023

Los pobres merecen una mejor educación.

 


Todos estamos de acuerdo en pagar los servicios de luz, agua, y gas ¿cierto?, esos servicio son, diría yo, vitales para el desarrollo de todas nuestras actividades cotidianas. Más aun el agua, líquido sin el cual moriríamos todos. Cuando vamos a la panadería, el abasto de la esquina, o el mercado tenemos que pagar por todos los productos alimenticios, entre otros, que vamos a consumir para, precisamente, sostener nuestras actividades diarias, la más importante de todas: poder respirar, es decir; tenemos que vivir. ¡Para todo ello hay que pagar!

Tomando en cuenta este contexto que les acabo de mencionar, he de suponer que estamos todos de acuerdo en que la calidad de vida, y la vida misma, tiene su precio. Todos tenemos un precio que pagar, y nuestra calidad de vida se resume a la cantidad de recursos que nosotros logramos producir con nuestro esfuerzo e intelecto. ¿Estamos de acuerdo? ¡Bien!

“no es por la caridad del panadero y del carnicero que podemos tener la cena en nuestra mesa cada día, sino por su propio interés”, parafraseo con ello parte del texto de Adam Smith, muy famoso “Causa y naturaleza de la riqueza de las naciones” 1776. Absolutamente nadie va a trabajar, a producir, e incluso a regalar algo de lo cual no encuentre un beneficio personal, así sea de carácter espiritual.

Pagamos por los antibióticos que compramos si nos enfermamos, pagamos por las vitaminas, por tratamientos de cáncer, una terrible y costosa enfermedad. Sabemos que para obtener todos esos productos, vitales, tenemos que pagar; porque la investigación, el desarrollo, producción y distribución de todo eso, tuvo un costo, y ese costo se debe pagar.

Si estamos de acuerdo en todo ello ¿Cuál es el problema de plantear el fin de la educación pública? La educación es un servicio, tal como la medicina, la luz, el agua, o el gas; y tenemos que pagarla.

¿Ustedes ven al gobierno regalando pan y mortadela a diario para que podamos cenar? ¿Cree usted que tal sociedad sería viable, sostenible? ¡Todo el mundo en su sano juicio sabe que no!

Así mismo ocurre con la educación. En primer lugar, es una falacia eso de la educación gratuita. Toda la infraestructura educativa, su mantenimiento, el personas obrero, administrativo, docente, y directivos tiene un costo, y ese costo lo paga el Estado –en teoría- con los impuestos que nos quitan a los ciudadanos, o de la renta petrolera u otros activos que –en teoría- son de todos los ciudadanos, y sin mencionar el fantasma de la corrupción imperante a todos los niveles. Por la razón previamente expuesta, cualquier alumno del sistema educativo público nos está saliendo más costoso que el alumno del instituto más caro del país. Nuestra educación tiene un costo que estamos pagando todos los ciudadanos, un costo bien caro y, además; con resultados bien pobres.

En segundo lugar, si la educación pública es tan excelente como nos la venden lo políticos en sus discursos ¿por qué razón sus hijos, y ellos mismos, no escogen colegios públicos, sino privados? Salvo excepciones, por conveniencia política además, todos estudian en colegios y hacen carrera universitaria en institutos de renombre, todos ellos pagos.

Los pobres también merecen educación de calidad. En lugar de estar financiando la corruptela del actual sistema “educativo”, vamos dejar total libertad a los institutos para que puedan diseñar sus propios currículos; que los verdaderos expertos en educación, que son los educadores, se hagan cargo de la infraestructura y su manutención, es decir; que sean ellos los dueños. Vamos a canjear la deuda pública en el sector educativo transfiriendo directamente la propiedad a todos los participantes del sistema de acuerdo a rangos de antigüedad, nivel educativo, y acumulación de deuda. Cada quien de acuerdo a una formula lógica, obtener una participación de acciones. ¡Ganamos todos!

El Estado se quita de encima un enorme peso de deuda pública, también se reduce el gasto posterior (voucher) que se solicite por concepto de subsidio directo al estudiante pobre. Y allí está la respuesta a una pregunta que usted  debe estar formulando en su cabeza desde hace rato ¿Qué va a pasar con los pobres? Los pobres van a poder solicitar un voucher educativo que le permita acceder al sistema educativo privado. Aquí a nadie se le va a obligar o a negar el poder estudiar, quien desee estudiar y no tenga recursos, solicita su beneficio. Esa sola medida reduce el gasto del Estado, garantiza acceso a la educación, y además, se elevan los niveles de calidad.

Vamos a darles la oportunidad a los pobres para que también tengan una educación de calidad, vamos a darle al país un verdadero sistema educativo.

Joelvin Villarreal V

Politólogo. 

lunes, 20 de febrero de 2023

Realismo mágico: Los extremistas de la nada


Corría el año 2004 y la famosa coordinadora democrática decide rendirse a Chávez, estaba claro que la oposición venezolana no contaba con las herramientas correctas para enfrentar la amenaza totalitaria; carecían de un elemento clave en ese sentido, un esquema de pensamiento ideológico fuera del espectro colectivista. En pocas palabras, eran tan socialistas como el chavismo, solo que menos radicales que este ultimo.

Siendo así las cosas, ninguna estrategia que cuestionara solo la forma, y no el fondo, del problema, lograría en los años sucesivos y hasta el presente romper con las estructuras de poder que sostienen al régimen, es decir; no hubo, ni hay un quiebre moral del sistema. La tesis sostenida es que el socialismo no es malo, sino que el chavismo realmente no lo ha implementado como se debe.

 Para disfrazar un poco eso, y debido al rechazo que tiene la palabra “socialismo” entre el público (cosa positiva desde mi perspectiva), se ha reemplazado por eufemismos tales como: progresismo, liberalismo (sin el adjetivo “clásico”), entre otros; que no sustituyen la semántica propia de todo colectivismo. Muchos militantes jóvenes de partidos ignoran, inclusive, que los mismos sean plataformas de izquierda, ellos juran que están a la derecha del espectro.

En todo ese contexto, de pasticho ideológico, corrupción, mafias, luchas de poder, entre otros; aparecen grupos de dudosa procedencia reclamando para ellos el espectro de la derecha, y asumiendo posiciones aparentemente lógicas buscando generar un verdadero desafío político frente al régimen. La abstención electoral aparece bien fundamentada con un objetivo principal que era lograr la ruptura del sistema internacional para con el chavismo, es decir, que no se le reconociera como gobierno legitimo y poder así requerir de la ayuda necesaria. En palabras simples: la abstención como filosofía de desconocer al régimen, sus instituciones, y los actores políticos que lo acompañan en el status quo como “oposición oficial”.

Los eventos históricos nos demuestran que la abstención fue cabalgada por el régimen, y también por la oposición; si bien es cierto en algún momento se logra el objetivo de desconocer al régimen chavista a nivel internacional, no es menos cierto que el status quo se benefició de todo ello.  El chavismo la usa para restar electoralmente a la oposición, y la oposición la usa como excusa de fracaso pero, también como acceso a un reconocimiento internacional entre 2019 y el presente (aunque hoy día diluyéndose) que le valió acceso a importantes recursos.

Los promotores reales y originales de la abstención como herramienta para desconocer y deslegitimar al régimen fracasaron en tres puntos muy importantes: a. no lograron capitalizar un movimiento político que desplazara del poder al chavismo. b. no lograron convertirse en la alternativa política de oposición con proyección internacional. c. ignoraron totalmente la materia geopolítica, sin la cual es imposible dar lectura a los apoyos internacionales y poderlos capitalizar.

Hoy día estamos ante la presencia de “los extremistas de la nada”, unos personajes aparecidos de los laboratorios chavistas que pululan en las redes sociales, y que logran embaucar a venezolanos inocentes para que estos se queden de brazos cruzados mientras se sostiene el status quo del sistema político donde solo el chavismo es la representación de todo lo que busque ser “revolucionario”, y solo la alianza opositora denominada ahora “plataforma unitaria” representa lo que busque ser oposición. En definitiva, si usted es de izquierda revolucionaria, pero difiere del psuve; lo tildan de traidor, imperialista, y cualquier otro adjetivo descalificativo y lo borran del mapa político. Mismo trato del lado “opositor”, si usted difiere de la plataforma, lo tildan de chavista, infiltrado, alacrán, y demás descalificativos que lo borran del mapa político.

Los extremistas de la nada proponen la abstención electoral, pero no explican cómo van a capitalizarla políticamente para la obtención del poder. Se enfocan en la fecha electoral, pero no en lo que ocurre luego. Además de ello, no advierten que la comunidad internacional, que en algún momento conqueteo con la idea de desconocer al chavismo y forzar su salida bajo distintos mecanismo de presión, hoy día busca estabilizar de nuevo esas relaciones producto del fracaso del gobierno interino y la asamblea de 2015 en presentarse como opciones reales de poder en Venezuela. Es decir, el argumento de que la abstención forzará a la comunidad internacional para que desconozcan legitimidad del chavismo ya fue quemada.

La práctica de los extremistas de la nada parece indicar más bien ser el producto de la contrainteligencia del régimen. Pese a su discurso cargado de extremismo, su acción es de contención, más que de ofensiva política. No estamos tampoco en presencia de algún fenómeno novedoso, basta con estudiar el comportamiento del grupo “Q” en los Estados Unidos, o de los recientes acontecimientos post electorales en el Brasil. Quien estudie sistemas y estrategias de seguridad aplicada para la contención y espionaje de los grupos extremistas islámicos sabrá a lo que me refiero. 

Finalmente, antes de cerrar esta breve disertación, polémica por demás y que me ganará el desprecio de muchos “amigos”, debo aclarar que no estoy satanizando a quienes por decisión propia y legitima han decidido no participar electoralmente; yo mismo no tengo apoyos para con nadie, tampoco tengo confianza en el sistema electoral. Es decir, no he venido aquí a promover elecciones. Si he venido a advertirles que la política es un compuesto de realismo (maquiavelismo) y moral; que ambos componentes deben estar presentes porque la ausencia de uno u otro nos llevan al totalitarismo o a la inacción. Mi propuesta sigue siendo firme, no ha cambiado: un proyecto de evangelización y desintoxicación social que permita construir una ventana de oportunidad a través de la organización y conformación de una estructura político-ideológica que se presente como verdadero desafío al colectivismo imperante y logre romper con las estructuras que sostienen al actual sistema. Claramente hablo de romper ese status quo y las bases ideológicas que lo sostienen, solo así podremos aspirar a tomar el poder. Quedarse de brazos cruzados no es lógico, ni mucho menos una opción válida. La realidad no se cambia sola.


Joelvin Villarreal V.

Politólogo. 


lunes, 16 de mayo de 2022

RELEYENDO A HUNTINGTON: LA GUERRA DE UCRANIA Y LA RECONFIGURACIÓN DEL ORDEN MUNDIAL A PARTIR DE UNA REFLEXIÓN SOBRE LAS CIVILIZACIONES Y LA GEOPOLÍTICA CLÁSICA.

Joelvin R. Villarreal V.



Introducción.

El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial es una de las obras con mayor connotación en el mundo de las ciencias políticas y sociales, especialmente a partir de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Su tesis central fue desarrollada por el politólogo Samuel P Huntington, y aparece publicada en el ocaso del siglo XX, es decir, poco más de media década luego de la caída del bloque soviético y el fenecimiento de la guerra fría; la misma se plantea como una proyección de la reconfiguración del poder mundial, basada en criterios culturales, en un escenario internacional de característica multipolar.

 

La vigencia con la que se nos presenta la tesis del choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial es merecedora de una extensa relectura y análisis por parte de politólogos, sociólogos, psicólogos, y afines. Una revisión de las principales tensiones, conflictos, conformación o desintegración de los bloques de poder, cooperación, movilización social entre otros; ocurridos durante las últimas dos décadas y media nos lleva a considerar que existen para ellos explicaciones formuladas a través del enfoque planteado por dicha tesis.

 

El presente artículo invita a los investigadores a tomar el enfoque central de la tesis del choque de civilizaciones, a través de sus cinco corolarios principales, y  conjugarla con las teorías geopolíticas clásicas. Así, a través del ejercicio de análisis político comparado, poder determinar el alcance real de dichas aproximaciones a la hora de formular explicaciones para los fenómenos políticos de la actualidad. El planteamiento de una investigación limitada al análisis político comparado de los cinco corolarios principales de la tesis del choque de civilizaciones sería ideal para comprender la reconfiguración de las relaciones de conflicto, cooperación y desintegración entre occidente y el resto del mundo, así como también; de configuración de los bloques de poder económico y militar a partir del 11 de septiembre del año 2001 hasta el 31 de mayo de 2022.

 

I. Política global multipolar y multicivilizacional.

El planteamiento que hace Huntington con respecto a un mundo multipolar está sustentado en la evolución histórica que ocurre en la humanidad a partir de la era moderna y que data de 1500 d.c.  Es decir, cuando comienza a presentarse una mayor interacción entre las diferentes culturas y civilizaciones que componen a la humanidad. Para Huntington, hubo un orden multipolar dentro de la civilización occidental, de características competitivas, acompañada de fenómenos como el imperialismo y la colonización. Ese orden produjo la hegemonía de occidente con respecto a las otras civilizaciones, configurándose de esa manera un orden internacional unipolar. Luego de finalizada la segunda guerra mundial, se erige una nueva reconfiguración del orden internacional, esta vez de características bipolar con dos grandes bloques de poder global: Los Estados Unidos y la Unión Soviética. Tras el final de la guerra fría, se levantan los Estados unidos como única superpotencia del mundo, sin embargo, la pérdida de su influencia relativa frente a  viejos y nuevos actores internacionales van reconfigurando el orden global actual a razón de un mundo multipolar “por primera vez en la historia” Huntington (1997).

 

 II. El pensamiento geopolítico.

Esa realidad política, en sus diferentes etapas, impulsó la aparición del pensamiento geopolítico, destacando la teoría del norteamericano Alfred Mahan –EL PODER NAVAL- que explicó los fundamentos del éxito inglés para la dominación del mundo a través de los océanos; teoría que luego sería desarrollada por los Estados Unidos de América. Tras el desarrollo tecnológico, especialmente del ferrocarril, sería entonces un inglés, Halford Mackinder, quien propondría la teoría del “pivote geográfico de la historia” conocida también como “región cardial”; sería esta la contrapropuesta al poder Naval, pues en ella se propuso la división del mundo en áreas geográficas para su dominación a través de las rutas terrestres que conectan los contenientes europeo, asiático y África, a saber: Hertland, isla mundial, región insular del creciente interior, y región insular el creciente exterior. Ambas teorías protagonizarían las estrategias de guerra en los campos de batalla de la segunda guerra mundial. 

 

Mackinder resume su teoría en el siguiente postulado: “Quien controle el heartland, domina la isla mundial, y quien domine la isla mundial, controla el mundo”

 

James Fairgrieve, discípulo de Mackinder, plantearía una actualización de la teoría del poder terrestre y a esta se le conoce como “la teoría de las zonas de aplastamiento”; en ella se desarrollan las zonas de presión y los Estados tapón: esta zona estaría ubicada entre el Heartland Moscú-Alemania-Tokio. La idea de Fairgrieve es la de separar a las grandes potencias a través de los estados tapón, y así evitar la confrontación directa entre ellas. Cobraría suma importancia durante la guerra fría, tiempo en el cual se crearon varios Estados tapón, entre ellos: Suecia, Finlandia, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Suiza, Afganistán, Korea del sur y Taiwán; como estados pequeños que separaban las grandes potencias. Otro ejemplo fue Nepal, creada para separar a China de la India. Así mismo, Pakistán y Bangladesh sirvieron para debilitar a la India en los flancos este y oeste. Luego de la caída del bloque soviético surgieron Ucrania y Georgia, entre otros.

 

Alexander Seversky, rompería con las concepciones geopolíticas existentes hasta entonces, planteando su teoría del poder aéreo como respuesta al poder naval y terrestre. El desarrollo de la aviación militar, aseguraba él, rompería con los Estados tapón, las fortificaciones terrestres, y todas las dificultades interoceánicas. Finalmente, Nicholas Spykman ideó la “teoría del perímetro de seguridad y la zona periférica” o “rimland”, en ella establece que el poder ahora recae en los países bimaritimos, y que no es necesario controlar el heartland y la isla mundial de Mackinder, sino cercarla a través de un perímetro de seguridad que funcionaba además como alarma temprana ante un ataque extra continental.

 

       III. Ucrania más allá de un Estado Tapón.

Ucrania se convierte en Estado[1] independiente por primera vez en la historia tras la disolución de la Unión Soviética, y más allá de cualquier análisis jurídico, lo cierto es que, desde la perspectiva de la geopolítica; el Estado Ucranio fue consecuencia del choque entre los intereses de las grandes potencias, principalmente, por la ubicación geoestratégica de ese país; en tal sentido, su concepción se ajusta al termino de Estado tapón, y separa a los países miembros de la OTAN con respecto a la Federación Rusa. Si se observa el mapa de Ucrania, ésta se encuentra ubicada justo en el heartland del mundo pero, además de ello; y de acuerdo con la teoría del choque de civilizaciones y la reconfiguración del mundo planteada por Samuel Huntington, Ucrania está posicionada justo en una línea de fractura entre civilizaciones; a saber: civilización ortodoxa, civilización islámica, y civilización occidental. Todo lo antes expuesto convierte a Ucrania, desde la perspectiva geopolítica, en un espacio vital de primer orden para la federación rusa, es decir, una porción de territorio donde se juega la propia existencia del Estado Ruso.

 

“Aquellas guerras que se desarrollen en las líneas de fractura constituyen el mayor peligro para la humanidad” Huntington (1997). Para Huntington estas guerras son las que mayor probabilidad tienen de escalar hacia la internacionalización de un conflicto, y llegan a tener potencial de alcance mundial. Y ha tenido razón en ello, la actual guerra de Ucrania constituye un peligro global, pues se conjugan elementos claves en términos de civilización y geopolítica clásica que afectan, entre otros, a la mayor potencia territorial y nuclear del mundo: Rusia.

La expansión de la OTAN hacia el Este constituye un desequilibrio de fuerzas geoestratégicas que desdibuja las zonas de presión propuestas por Fairgrieve; representa una amenaza real por cuanto dicha expansión se dirige claramente hacia el heartland con el propósito de controlar la isla mundial (Caucaso-Asia central- oriente medio). Sumado a ella, se construye un poder global de alianzas (AUKUS+Japón) siguiendo los parámetros de Spykman, es decir, cercando el rimland (Asia central- China).

 

IV. Occidente frente al mundo.

El Dragon-Bear (Dragon-Oso) Velina Tchakarova (2020) es la alianza estratégica de China y Rusia como reacción a lo que estos Estados consideran “un avance peligroso de occidente”. Se trata de una alianza circunstancial y de carácter estratégico de la cual dependen ambos Estados para enfrentar una amenaza mutua; Rusia aportando tecnología militar, energía, y materias primas; mientras que china aporta ingentes recursos económicos, inteligencia, entre otros. Aunado a ello, China y la India principalmente pero, también Pakistán, Irán, e incluso Arabia Saudita ven con recelo la pretensión de occidente en “democratizar a Rusia”; en el fondo temen que una vez Rusia esté fuera del juego geopolítico, esta expansión de occidente continúe por toda Asia. Eso explica las reacciones de estos países, así como también; las de Brasil, Sudáfrica, entre otros actores a través de los distintos mecanismos de la comunidad internacional, y de su accionar en los mercados globales, principalmente con respecto de las energías y materias primas.

 

En el mundo actual evidentemente se concreta un choque entre las civilizaciones pero, especialmente de occidente frente al resto de las civilizaciones. El objetivo de los actores antes mencionados y otros pertenecientes a civilizaciones no occidentales es, ante todo, restar la influencia relativa de Occidente, especialmente de los Estados Unidos, a nivel global.

 

V. Los desafíos de la identidad nacional de los Estados Unidos.

Estados Unidos debe reafirmar sus valores originarios, además de entender que el mundo no puede responder unísono a los parámetros democráticos propuestos por los occidentales, sin embargo; el mundo debe aceptar que los Estados Unidos son únicos y no se puede pretender tal cosa como unos Estados Unidos globalizados[2]. La reconfiguración de un orden mundial tendiente al equilibrio y la paz depende de la habilidad política de los actuales líderes mundiales para entender este mundo multipolar y de múltiples civilizaciones; y de trabajar arduamente para contener los conflictos que se susciten en las líneas de fractura entre civilizaciones.

 

VI. La diplomacia sigue fallando en Ucrania: el enfoque incorrecto.

En tal sentido, la diplomacia falló, y sigue fallando en Ucrania porque no se ha abordado el problema desde la perspectiva de las civilizaciones, e impera una necesidad geopolítica clásica de expansión y dominación. No quiere decir esto que Rusia y China sean víctimas inocentes, ambas potencias también han estado desarrollando sus propios proyectos de expansión y dominación, especialmente en África, Asia, y Latinoamérica. Una política de equilibrio y contención geoestratégica global seria el ideal a ser alcanzado. La guerra de Ucrania requiere mayor seriedad diplomática, y de seguridad internacional, sin embargo; la actual posición de intransigencia y de beligerancia ante las “cuestiones de seguridad planteadas por Rusia” tiende a llevarnos hacia la escalada nuclear.

La teoría del choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial nos explica las razones de la escalada peligrosa y la internacionalización del conflicto en Ucrania; este enfoque conjugado con las teorías geopolíticas clásicas brinda los elementos necesarios para mejorar nuestra comprensión del conflicto y abordar eficaz y eficientemente la resolución del mismo.  

 

Joelvin R. Villarreal V.

Politólogo.

Maracaibo, Zulia 16-05-22.

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[1] Nótese que hablo de “Estado”, no de “nación” o “país”.

[2] Globalistas como pretenden los “progres”

miércoles, 23 de marzo de 2022

Venezuela bajo asedio de intereses globales.

Joelvin Villarreal 

Una nota de Foreign policy plagada de imprecisiones y de evidente propaganda contra nuestros legítimos derechos sobre el Esequibo, dónde la Exxon Mobilevidentete propaganda contra nuestros legítimos derechos sobre el Esequibo, dónde la Exxon Mobil 


aprovecha la ilegitimidad del régimen chavista para avanzar en sus proyectos en Guyana. 


Todo venezolano, independientemente de su posición política frente al régimen debe atender a esta nota y rechazar tales argumentos. 


Se está construyendo una narrativa, y una situación que no solo atenta contra la paz regional, sino contra el orgullo del pueblo venezolano, ya de por sí mancillado por la revolución. 


Queremos paz, rechazamos a la tiranía, pero defendemos nuestros legítimos derechos sobre el Esequibo. 


Cualquier acción militar que se efectúe será responsabilidad no solo del régimen chavista, sino de la Exxonmobil, de los rusos, y del departamento de Estado de los Estados Unidos. Todos ellos involucrados en la rapiña por el el poder y los recursos de los venezolanos. 


La pugna de poder que se desarrolla a nivel global afecta de forma dramática nuestros intereses nacionales, no solo hacia oriente, sino que también hacia occidente. En el momento de mayor incertidumbre, desgracia, y debilidad de nuestro país; toda la jauría de intereses globales se ha lanzado como rapiña hacia nuestros recursos. 


Los venezolanos debemos estar atentos, y despiertos antes semejantes panoramas que se nos presentan. 


Debo confesar que yo me tragué el anzuelo de occidente (Colombia), y descuidé el asunto de oriente (Guyana, Brasil), aunque no por mucho tiempo; gracias a Exxonmobil por refrescarme las ideas. 


Durante la primera guerra fría Katanga se convirtió en un conflicto complejo debido a sus recursos estratégicos.


La región de Guayana y nuestro Esequibo son el escenario de un enfrentamiento de intereses globales debido a los minerales raros, las reservas importantes de energía, y su posición geoestratégica. Elementos todos que pudiesen emular, pese a diferencias, al conflicto de Katanga.


Vean ustedes la magnitud de lo que ocurrió en Katanga que hasta el mismísimo secretario general de ONU, Dag Hammarskjöld, resultó abatido luego de que su avión fuese derribado al tratar de llegar a la zona del conflicto.


La película de Netflix "El asedio de Jadotville", muy buena por cierto, muestra el realismo con el que fue manejado el asunto de Katanga por parte de las potencias involucradas.


El mundo está convulso, y Venezuela es una torta geoestratégica dentro de dichas convulsiones; Dios nos libre de mayores desgracias. Debo ser honesto, hay demasiados intereses chocando dentro de nuestro país, y pienso que la situación tiende a la confrontación armada.


Quienes manejan los hilos del poder no le interesamos los ciudadanos. Ucrania es la primera víctima de esta reedición de la guerra fría pero, lamentablemente no será la única. Kennedy, Sadat, Luther king Jr, Dag Hammarskjöld, son la muestra de los tiempos duros que se reeditan.


Ojo con todo esto que estamos asistiendo. Abran los sentidos, y le pido a los compañeros que analizan los fenómenos políticos que estén atentos; porque el diablo está en los detalles.


Joelvin R. Villarreal V.

Politólogo. 


Anexo artículo de revista Foreign policy.


https://foreignpolicy.com/2022/03/22/venezuela-guyana-essequibo-maduro-oppwosition-oil/

martes, 8 de marzo de 2022

Rusia: La estratégia de la máxima presión y la máxima tensión.

 

Las potencias occidentales y sus aliados saben que Rusia ha desplazado aproximadamente el 80% de sus fuerzas hacia su frontera occidental. Veamos si la élite rusa tenía previsto este frente. La situación luce interesante; tal como lo había comentado el profesor @habalianelie, la élite rusa no la tiene fácil pero, no tenían otra opción.

Ahora bien, acorralar a los rusos de esta manera parece buena idea cuando se le mira superficialmente pero; al estudiar la historia, cultura, y características generales de ese pueblo que, además; está armado con el Nuclear Power la visión cambia.

Más allá de que el #DragonBear luce un asunto circunstancial y, que al mediano o largo plazo vaya a cambiar; desde la perspectiva Geopolítica actual, a la que menos le conviene que caiga rusia es a China, porque luego ya sabemos quién es la siguiente.

Si bien es cierto que hay élites de ideología globalista en los Estados Unidos, Europa, China e incluso en la propia Rusia; no es menos cierto que sus objetivos específicos chocan entre ellas. Es decir, comparten una visión general, pero cada una en su propio interés. Así como Nazis y Soviets se pelearon, así mismo ocurre con estos.

La dinámica multipolar y el choque de civilizaciones hacen de esta situación una complejidad de la cuál difícilmente se obtengan proyecciones claras. Tendremos que ir cabalgando la situación en pleno desarrollo. Nadie tiene un panorama seguro, más allá de solo advertir una gran bifurcación global producto de un cambio de periodo que termina con la hegemonía de los Estados Unidos como única superpontencia, y que antecede un nuevo ciclo (orden mundial).

Veamos cómo se maneja el cambio de ciclo en un periodo histórico dónde el ser humano por primera vez, en circunstancias similares, cuenta con el poder de autodestrucción.

Joelvin Villarreal.

Politólogo.