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viernes, 15 de mayo de 2020

LA REVOLUCIÓN ES UNA SOLA: ¿CUÁNTOS ESTÁN DISPUESTOS A CAMBIAR SU LIBERTAD POR SEGURIDAD?

Joelvin Villarreal V
Varios súper tanqueros Persas atraviesan el mediterráneo, uno de ellos ya entró al Atlántico. Su misión es proveer al régimen chavista del combustible necesario para sostener las precarias condiciones de revolución. El 6 de Junio estará llegando a puerto venezolano el primer cargamento, a menos que condiciones extraordinarias lo impidan.

La revolución es una sola, repite Noel Leal, y tiene razón. Cuando Irán atravesó por dificultades similares, fue PDVSA  quien la auxilio. No es la primera vez que el régimen chavista y los Ayatollah se confabulan para evadir sanciones de la OFAC: en 2012 PDVSA recibió la primera advertencia de sanciones en su contra por parte de los EEUU, esta se debió al auxilio de la estatal venezolana en proveer de diesel al régimen de Bashar Al Assad por petición de los iraníes. Antes de esa fecha, informes de inteligencia aseguraban que a través de PDVSA se estaba triangulando el crudo iraní que por aquellos días estaba vetado del mercado internacional por motivos de las sanciones impuestas tras el polémico programa nuclear persa. Esa situación va mucho más allá de favores devueltos, se trata de una agenda revolucionaria común diseñada para confrontar los intereses globales de los EEUU: en este punto, revolución es una sola.

Siria, según Joseph Humire, es el campo de ensayos para lo que va a suceder en Venezuela. Bashar Al Assad ha resistido cualquier cantidad de situaciones adversas, en muchas ocasiones se llegó a considerar perdido, y sin embargo allí permanece, e incluso cada día goza de mayor estabilidad.  En este mismo orden de ideas Maduro se aferra al poder, y utiliza toda la experiencia político-militar de los regímenes totalitarios modernos para sortear su caída. No hay duda, está dispuesto incluso a confrontar militarmente con los EEUU, aunque tratará de evadir dicho escenario.

La teoría del caos ha sido la herramienta socio-política más exitosa de la humanidad, los regímenes que han logrado llevarla a cabo difícilmente son apartados del poder por vías convencionales. Una combinación de ignorancia y miedo aplicada en un escenario político donde el liderazgo político  cuenta con el poder militar cohesionado en la personificación de un ente, llámese líder carismático o ideal revolucionario,  conlleva a la consecución permanente o muy prolongada del poder con la anuencia de la propia sociedad que es víctima del complot político.

La situación “adversa” que enfrenta el régimen chavista con respecto a la escasez de combustible ya había sido puesta en agenda, es decir, forma parte de su proyecto político totalitario. La pandemia global sin duda facilitó la ejecución de esa agenda, e inclusive le permitió al chavismo manejarla de forma menos violenta, caótica, de lo que inicialmente pudo ser prevista.

El discurso anti-imperialista que implica la personificación del “enemigo” externo, representa en este caso al factor llamado “la amenaza”. La constante narrativa de acusación y victimización por concepto de agresión a través de sanciones retroalimenta y fortalece esa posición.

“Las sanciones nos impiden el acceso a recursos para atender salud, alimentación, y servicios públicos básicos en general”. En este sentido el chavismo personaliza la agresión, es decir, le hace creer al individuo ciudadano que él mismo es el objeto de la agresión, la víctima. Por supuesto eso también le genera al sujeto un estado natural de ansiedad e incertidumbre por el futuro. Su estatus de seguridad comienza a ser quebrantado. En individuos adversos al chavismo, este discurso ha permitido que se cuestione la estrategia norteamericana y se le considere desenfocada del verdadero objetivo, es decir, el régimen. En ambos casos, tanto el chavista como el opositor, perciben la agresión como una amenaza propia y no contra el régimen.

La escasez de gasolina, servicios básicos, el confinamiento por la pandemia, han generado un tipo de caos distinto al diseñado por el régimen inicialmente pero, funcional y menos adverso. La situación se ha prestado para poder introducir el objetivo clave, aquello que realmente se busca capitalizar de dicha situación, el control social. Un rumor mide el nivel de ansiedad, es decir, hasta donde la sociedad está dispuesta a “intercambiar” su libertad por “seguridad”, lo que la sociedad considera normalidad.

“El régimen va a re-diseñar el esquema de distribución de gasolina, privatizaran las Estaciones de Servicio E/S, y la gasolina costará poca más o poco menos de un dólar americano”.  En una situación donde un público élite está acudiendo al mercado paralelo para adquirir el litro de gasolina en un orden aproximado de tres dólares americanos, el rumor del aumento se percibe como alivio: “Pero podremos trabajar”.  Así es aceptada la nueva realidad.

El régimen consigue: a) un nuevo negocio para sus testaferros y aduladores; b) aumentar el precio de los combustibles evitando comprar gasolina en el extranjero a precio de perdida, al tiempo que se sacude el problema de las refinerías paradas; c) excluye con el nuevo precio a una cantidad importante de usuarios. Lo que permite reducir la capacidad de movilidad social. D) desmoraliza a opositores y moraliza a sus afectos: “Hemos derrotado el bloqueo de los EEUU”. E) La nueva dinámica fortalece la vulnerabilidad y dependencia social al estado, los precios de productos básicos se verá afectado y la capacidad adquisitiva de muchos venezolanos continuará con su desplome.
Dentro de todo este esquema hay que esperar por el desarrollo de dos factores importantes: a) como se va desarrollar el pico de la Pandemia en el país; b) La reacción de los intereses internacionales al respecto de la situación geopolítica derivada de esta dinámica de relación con los iraníes.

Sin duda la teoría del caos es la protagonista de los actuales eventos políticos sociales en Venezuela. Preocupa la escasa o nula respuesta de los factores de oposición a la agenda desarrollada impunemente por el chavismo y sus aliados.

Joelvin Villarreal V.

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miércoles, 13 de mayo de 2020

Apartheid Chavista: Genocidio por hambruna.

Joelvin Villarreal V
Régimen chavista excluye a comerciantes formales|

El régimen chavista ha impuesto un apartheid que excluye injustamente al comercio formal de la búsqueda del sustento diario.

Mientras los buhoneros, que no pagan impuestos, tienen derecho a trabajar, los comercios formales deben permanecer cerrados. Hay una desigualdad de trato ciudadano. Si unos tienen derecho a buscar su sustento, ¿Por qué los otros no?

En mercados municipales como las pulgas y la Curva los buhoneros trabajan con precarias o nulas condiciones de salud. No hay autoridad que haga cumplir cuarentena. ¿Por qué a ellos sí, y al comercio formal no? Siendo que este último opera con mejores condiciones de salubridad.

No hay justificación moral para obedecer a una autoridad que además de usurpadora es inmoral, injusta, se articula para la desmovilización social y excluye de oportunidades de supervivencia a los ciudadanos. El comercio tiene derecho y justificación moral para abrir.

Los norteamericanos fundaron su país a raíz de una discusión con los ingleses porque estos últimos le subieron los impuestos a los productos Americanos. ¿No somos capaces de comprender ese concepto político de libertad? Es inmoral que obliguen a cerrar negocios.

El modo con el cual se lleva esta cuarentena es inmoral. Se trata más bien de medidas de #ApartheidChavista. Unos ciudadanos, irresponsables por demás, tienen derecho a trabajar, mientras que otros, más responsables, están siendo excluidos y vulnerados.

No se trata de arremeter contra un sector empobrecido por el socialismo, sino más bien de arremeter contra la irresponsabilidad y la injusticia. El comerciante formal debe abrir sus negocios, y los buhoneros deben ajustarse a derecho además de cumplir con medidas de salubridad.

Por otro lado, la solución a los venezolanos no pasa por entregar bonos de miseria. Se trata más bien de fomentar las condiciones políticas que permitan la libertad económica, único método efectivo para la creación de riquezas.

Para sobrevivir a esta pandemia es imperativo que la actividad comercial comience a operar de manera responsable y con normas de salubridad estrictas. La gente necesita ejercer su legítima libertad de trabajo para poder obtener los recursos mínimos con los cuales aguantar este chaparrón.

Apelo a la conciencia ciudadana y al deber ser.

Joelvin Villarreal V
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sábado, 2 de mayo de 2020

Occidente Vs El Terror: Las nuevas hipótesis de guerra en América Latina.

Joelvin Villarreal
La inocencia propia del Caribe parece no advertir el acecho de la guerra. Si bien es cierto América latina no es ajena a los conflictos armados, estos tienden a desarrollarse de formas no convencionales: Las guerras civiles centroamericanas, la violencia asociada al narcotráfico, es decir; guerras de guerrillas por lo general. Es poco común en esta zona del mundo el desarrollo de conflictos a gran escala que impliquen bombardeos a centros urbanos, combates callejeros entre fuerzas armadas artilladas, grandes batallas aéreas, o navales.

La guerra de las Malvinas conmovió e impactó a la región por la naturaleza de los combates que se desarrollaron, a pesar de ello, su tiempo de duración fue corto: a penas dos meses. Luego tuvimos la guerra del CENEPA, mucho más corta que la anterior. Ambos conflictos se desarrollaron en teatros de operaciones bien definidos y distantes de las grandes urbes. La guerra en Latinoamérica se observa como un fenómeno lejano, impropio. A pesar de nuestros conflictos internos, nuestro imaginario colectivo sobre la guerra suele pensarla como algo que solo ocurrió en Europa, o que solo ocurre en el Medio Oriente.

Cuba, Panamá y República Dominicana tal vez son raros ejemplos de guerras de alta intensidad ocurridas en la era moderna latinoamericana:  Batallas artilladas, bombardeos, disparos de todo tipo en medio del barrio, la urbanización, calles y avenidas. Allí la guerra se vivió en primera persona. ¡Como en las películas! , me dijo alguna vez un transeúnte.

Venezuela representa una amenaza seria e inusual para la seguridad nacional de los EEUU, situación seria e  inusual verdaderamente.

Bastante inusual resulta observar un despliegue milita,r de la magnitud con la cual se ha desarrollado el actual "operativo antinarcóticos", en el Caribe y Pacifico Oriental por parte de los EE.UU. y algunos aliados de la OTAN: Francia, Holanda, y Reino Unido. En el actual despliegue se incluye  el envío de poderosos destructores al teatro de operaciones, asi como de buques de apoyo en combate y logística, aviones de vigilancia y guerra electrónica, e incluso se sospecha la presencia de submarinos dentro de dicho despliegue.

Un misil TomaHawk cuesta 16 millones de dólares, se trata de un sistema de armas ofensivas cuyo radio de acción supera los 1000 kilómetros. Mover tal cantidad de aviones y buques representa un costo millonario para los Estados involucrados, por tal motivo se infiere que algo grande está por ocurrir en la región. Los activos aeronavales dispuestos en el hemisferio no están concebidos para llevar a cabo operativos de bajo nivel, como lo es cazar pequeñas lanchas, submarinos artesanales, o avionetas: sería ilógico, un desperdicio de dinero tomando en cuenta que existen activos más económicos y enfocados para dicha tarea. A este panorama se suma una orden ejecutiva que activa la reserva de los EEUU y donde se especifica textualmente que estos efectivos irán destinados a dicho operativo antinarcóticos.

El constante aumento de activos aeronavales, y el llamado a la reserva, parece coincidir con los protocolos militares que se activan en los EE.UU. antes de un conflicto armado, como lo fue el caso de la guerra del golfo de 1991, la invasión de Irak en 2003, entre otros. Sumado a ello, las tensiones con Irán, aliado clave del régimen chavista, se vuelven a poner en la palestra de la opinión pública, tanto en Medio Oriente como en el Caribe. En el primer caso Trump ha ordenado disparar contra cualquier buque iraní que represente amenaza contra naves de los EE.UU., y en el segundo de los casos, me refiero a los constantes vuelos realizados desde Teherán hacia la península de Paraguaná, en Venezuela, por parte de Mahan Air, una aerolínea sancionada y acusada por los EE.UU. de transportar tropas y material bélico en apoyo a grupos terroristas. Existen indicios que pudiesen sustentar la tesis de que Mahan Air esté abasteciendo a Venezuela de combustible para cohetes de mediano alcance instalados por las fuerzas Quds en el estado Falcón.

De los varios escenarios que se pudiesen presentar en el hemisferio, concretamente en el caso de Venezuela, se me ocurre plantearme una nueva hipótesis de conflicto en la región: Lo que he descrito en párrafos me induce a sospechar que los EE.UU. se han planteado la idea de realizar una operación militar contra las bases de la droga en la región para golpear las redes que alimentan la operatividad de las fuerzas chavistas y del terrorismo internacional.

Tomando como punto de partida las acciones llevadas a cabo por EE.UU. y aliados en el medio oriente contra grupos terroristas, a los cuales el chavismo se ha asociado, me inclino a plantear una hipótesis donde las fuerzas aeronavales de los EE.UU. y sus aliados emprendan una acción militar destinada a identificar la posición de los laboratorios, pistas, puertos, y ubicación de las cabezas del narcotráfico en México, Colombia y Venezuela con la posterior intención de lanzar una ofensiva aérea destinada a fracturar la capacidad logística y financiera de estos grupo criminales.

Sería un cambio de estrategia fundamental, el narcotráfico recibiría un mensaje contundente que cambiaría por completo la dinámica con la cual se desarrolla esa actividad el Latinoamérica. La tecnología moderna permite revolucionar la guerra contra el narcotráfico así como fue posible redimensionar la guerra contra el terror. Grandes obstáculos físicos, como la selva, han podido ser superados por la tecnología, la cual es capaz de identificar posiciones complejas que en el pasado hubiesen resultado imposibles.

Un operativo de esta magnitud no encontraría resistencia política o moral, al tiempo que le permite a los EE.UU. debilitar aún más a los Estados y grupos armados que operan el narcoterrorismo internacional. El régimen chavista sin petróleo y cocaína quedaría expuesto ante una posterior fase de guerra convencional, escenario que aún se mantiene en el tapete debido a la compleja situación de juego de poder geopolítico e interno de la nación sudamericana.  Es imperativo para la seguridad nacional de los EE.UU., para la región, y para la estabilidad global, devolver a Venezuela a un estado de prosperidad.  

En el Caribe parecen no advertir sobre la proximidad de una guerra convencional a escala mayor que lo ocurrido en Panamá aquel año de 1989.

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domingo, 12 de abril de 2020

Occidente Vs El Terror: Los escenarios de Venezuela

Joelvin Villarreal
En las próximas semanas Venezuela inevitablemente concurrirá a una cita con la historia. Los eventos que están por suceder en el país sudamericano marcarán un punto de inflexión en la política regional. Ya sea que se trate de una intervención militar a gran escala, o que por el contrario ocurra un operativo de fuerza limitada y dirigida hacia la cúpula del régimen chavista. Todas las opciones están sobre la mesa, los escenarios son diversos y complejos, pudiendo inclusive ocurrir en paralelo: no son excluyentes los unos de los otros.

Los escenarios que a continuación pretendo exponer no tienen un orden exacto, y los voy a dividir en dos grandes partes con el objeto de su mayor comprensión por separado, pero sin excluir su interrelación:

Primera parte: Desde lo interno, hacia lo externo.

El quiebre interno de las estructuras de poder que sostienen a Nicolás Maduro. En un supuesto de que las estructuras internas del chavismo, especialmente las fuerzas armadas, le quiten su apoyo a la cúpula de poder este escenario hipotéticamente se plantearía de la siguiente forma:

Debido al control interno que ejercen los cubanos es poco probable que ocurra un movimiento coordinado de tropas militares que logren alcanzar el poder político. Serian unidades aisladas con relativo poder de fuego y de movilización por lo que necesariamente tendría que haber apoyo táctico y logístico por parte de las fuerzas internacionales, en este caso de los EEUU, para equilibrar la situación y conseguir el desplazamiento de Maduro y la cúpula. 

Pero de este mismo escenario podría surgir uno mucho más complejo, al cual yo he denominado en artículos anteriores “Republica Dominicana 1965”, y esta situación supondría que ocurre un enfrentamiento entre dos o más bloques de poder político-militar fragmentando al país en una guerra civil ocasionando un caos similar al caso de republica dominicana en 1965 que obligó la intervención militar directa de los EEUU y luego la OEA.
Pero este escenario, descrito anteriormente, también puede dar pie a uno inclusive más complejo, la guerra civil molecular, de la cual ya tenemos síntomas pero aun no se manifiesta con todo su potencial destructivo, -es como el SARS-COV-2-, se trata de una guerra fratricida donde participarían también elementos asociados al narcotráfico, el terrorismo internacional, crimen organizado por mafias locales, paramilitares armados en apoyo a los distintos bandos, y por supuesto las tropas extranjeras ya establecidas en el país desde hace varios años, principalmente Cuba. Maduro junto a su cúpula maneja este escenario, lo ha dicho Diosdado Cabello en reiteradas oportunidades “Podrán entrar pero, el problema será salir”. En su esquema se ven en el espejo de Bashar Al Assad en Siria: resistir en el poder.

Por supuesto un escenario como el de la guerra civil molecular desestabilizaría más a la región, representaría un problema de seguridad aun mayor para los EEUU, y obligaría a Washington  plantearse una intervención militar a escala mayor para poder controlar la situación en el Caribe y Sudamérica. Por supuesto este es el escenario que los EEUU bajo la administración Trump evaden vehementemente, es su última opción, porque implica un costo político, económico, e histórico que difícilmente los políticos del norte desean asumir. 

Segunda parte: Desde lo externo, hacia lo interno.

En los EEUU la apuesta es por un paulatino esquema de presión política y económica que vaya quemando las opciones planteadas sobre la mesa. El despliegue militar actual en el Caribe pudiese dar paso en poco tiempo si no se logra el quiebre del régimen chavista por esta vía, a una acción más contundente que contempla un bloqueo aeronaval, con lo cual asfixiar el aparato financiero del régimen chavista. Esta última opción  constituye un costo económico mayor para los norteamericanos, y en este caso Trump no esperaría demasiado tiempo por un resultado favorable ya que en su visión no está dispuesto a gastar recursos sin obtener resultados evidentes, es decir; la etapa del bloqueo tendría un periodo de duración mas corte que la del despliegue. Entre ambas etapas se plantea una transición que va de lo político y lo militar. Ahora se suma una variante que le agrega mayor complejidad al asunto y es el departamento de justicia de los EEUU que viene a darle mayor peso al argumento sobre el peligro a la seguridad nacional de los EEUU. Estos dos elementos no son excluyentes, sino que por el contrario se retroalimentan pero, llevan la situación más allá de la frontera política.

El paso siguiente al bloqueo aeronaval lo representaría una operación quirúrgica, la cual pudiese arrojar dos escenarios: el primero se trataría de un ataque aéreo contra una institución o una figura clave que envíe un mensaje contundente al chavismo y cambie la situación actual del escenario político interno. Se tiene ya la experiencia de Yemen, Siria, e Irak, es decir; ha sido una estrategia constante de la administración Trump buscar buenos resultados al menor costo posible: El bombardeo a Qasem soleimani produjo cambios a la geopolítica en medio oriente.

El segundo de los escenarios que pudiesen ocurrir tras fracasar la estrategia del bloqueo aeronaval seria la puesta en marcha de un operativo de extracción dirigido contra figuras claves de la revolución bolivariana. Pero esto no es tan sencillo como usualmente se plantea en el imaginario popular, entran uno helicópteros y se van, no, pues una operación como esta requiere de la neutralización de unidades claves de las fuerzas armadas y el envío de fuerzas adicionales que garanticen la entrada y salida de los equipos especiales encargados de la extracción de los objetivos. Pero ahí no queda todo, una vez extraídos los elementos claves que sostienen el poder chavista ¿Quién y cómo controla el poder? Es decir, que la operación de extracción también debe garantizar que estos elementos que se retiran no sean reemplazados por otros dentro de la misma estructura de poder, y que además, no se genere una situación de vacío de poder que agregue escenarios más complejos como los anteriormente descritos en la primera parte.

presumo la existencia de muchas otros posibles escenarios, sin embargo; todos derivados fundamentalmente de estos principales expuestos.


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viernes, 3 de abril de 2020

De lo político a lo militar, la verdadera transición en Venezuela: Despliegue aeronaval, etapa I

Joelvin Villarreal
Finalmente la administración Trump ha ordenado un poderoso despliegue naval en el Caribe, el cual se ha descrito como; la operación antinarcóticos más grande en la historia del hemisferio occidental.

Desde el año 2014 por primera vez, John Kerry, en aquel entonces secretario de estado norteamericano, mostró las primeras señales de lo que sería un cambio profundo en la política exterior de los EEUU hacia el régimen chavista. Por aquellos tiempos decembrinos advertí a través de esta tribuna sobre aquel cambio y de la posibilidad real de producirse un panorama que desembocara en una confrontación militar entre los EEUU y el régimen chavista y; es por ello que decidí construir un espacio especial en el blog para analizar aquella situación y sus implicaciones, con lo cual surgió la idea de realizar una serie de artículos bautizados todos ellos como: “Occidente Vs El Terror”. 

Cinco años y cuatro meses después, finalmente la intervención militar norteamericana a Venezuela es prácticamente un hecho. Si bien es ciertos muchos elementos de tipo ideológico adversos, tanto en el panorama interno como en el externo, frustraron varias veces la construcción de escenarios de fuerza sobre los cuales acabar con el régimen chavista, el 2 de abril de 2020 una conjunción de factores geopolíticos han acelerado un proceso transitorio entre las opciones diplomáticas y el uso de la fuerza militar que ya venía tímidamente desarrollándose desde enero de 2019. 

El pragmatismo gradualista, y el enfoque económico, imperó prácticamente en todo el primer gobierno de Donald Trump, además de, el no menos importante hecho de ocuparse del rescate institucional de Norteamérica tras el nefasto periodo de Obama quien desdibujó el liderazgo de los EEUU en el mundo, y comprometió seriamente lo interno de instituciones como por ejemplo: La DEA, CIA, Seguridad Nacional y el FBI, así como también, el Departamento de Estado. A medida que Trump recuperaba la fortaleza de los EEUU su política exterior comenzó a trabajarse de forma más hegemónica. 

Para el año 2019 la política exterior de los EEUU en la era Trump comenzó a mostrar signos de fuerza en torno a la geopolítica global pero, especialmente con respecto a Irán y el tema de Venezuela. Los criterios de diplomacia ruda se mantuvieron en la constante, sin embargo; los signos de amenazas –poco creíbles según la opinión general- daban cuenta de una lenta transición entre la esfera de lo diplomático a lo militar. No sería sino, hasta enero de 2020, cuando se produce una ruptura entre la posición inicial, más pragmática y de orden economicista, con una posición cada vez más dura y de orden militar producto, y como respuesta, a la agresión cometida por los grupos y milicias pro iraníes contra posiciones de los EEUU en Irak. 

La operación militar contra el comandante de las fuerzas QUDS guardia revolucionaria Iraní Qasen Soleimani, transformó el panorama político del medio oriente, y la visión del mundo sobre la política exterior y el accionar de los EEUU en la era Trump. Fue un antes y un después. 

Tanto Irán como Venezuela son parte de un mismo problema geopolítico para los EEUU, dos teatros de operaciones distintos en el marco de una misma guerra: La guerra contra el terror. Venezuela inunda con cocaína a los EEUU y amenaza la seguridad y estabilidad de sus vecinos y de la región como parte de su proyecto político-ideológico, tutelado por cuba y respaldado por China y Rusia, estos últimos con grandes beneficios políticos y económicos en la zona de influencia norteamericana. La cocaína, el oro, y diversos otros recursos y actividades ilícitas que sale de Venezuela es parte de toda una estructura de apoyo político-militar que va desde las FARC-EP, ELN, grupos paramilitares al servicio del régimen chavista, y las redes terroristas del Hezbollah en América Latina, África, y el medio Oriente. 

Es imperativo para la seguridad nacional de los EEUU desmantelar toda la red operativa que se ampara en el régimen chavista y que ha puesto en jaque la seguridad del hemisferio y sirve de base para el desequilibrio geopolítico global. La administración Trump pese a los saboteos internos auspiciados por los demócratas y los obamistas al interior de las instituciones norteamericanas, parece decidido a terminar con el problema de Venezuela. Su política gradualista y economicista busca ejercer mayor presión interna en las estructuras que sostienen al chavismo en el poder con la menor inversión de recursos posibles, al tiempo que demuestra a la comunidad internacional la verdadera naturaleza del régimen y se blinda moralmente para justificar el uso de la fuerza militar. 

El chavismo continúa movilizado, aun cuando ya es evidente la falta de recursos estratégicos, como por ejemplo la gasolina. Responden a cada acción del gobierno norteamericano, que les resta poder exterior; diluyendo la capacidad interna de los actores “opositores” liderados por Juan Guaidó. A este último el régimen chavista le va quebrantando la capacidad de acción y la estructura que lo respalda. Guaidó, asegura estar trabajando y construyendo capacidades dentro de las FANB, sin embargo; la realidad muestra otra situación distinta, y como ejemplo de ello: su incapacidad para sustentar a los efectivos militares que se unieron a él durante los hechos del 23E de 2019; el fracaso del “movimiento militar” del 30A de 2019; las recientes filtraciones dadas a conocer por el ahora prisionero de la DEA, Mayor General Clíver Alcalá Cordones; y el reiterado llamado a las FANB a través de comunicados efímeros, ambiguos y faltos de carácter.

La hipótesis general planteada por los obamistas, la unión europea, y el grupo de lima que da cuenta de una posible ruptura de la estructura de poder chavista pretende ignorar la capacidad de adoctrinamiento que posee este régimen, el respaldo de sus aliados como: Cuba, Las Farc, Eln, Y células de Hezbollah   presentes todos ellos en territorio venezolano. Mientras cuba esté en Venezuela, su aparato de inteligencia hará poco probable un alzamiento militar coordinado y exitoso que deponga a Maduro del poder político.  

La estrategia gradualista de Trump pronto evolucionará de un orden político a un orden militar, dicha transición está en curso, y la confrontación militar entre el chavismo y los EEUU es un hecho casi que inevitable. 

El despliegue aeronaval ordenado por el presidente Donald Trump es la primera muestra de fuerza real para con el régimen chavista, es lo que se conoce como “La Amenaza Creíble”. El objetivo de este movimiento desde el ámbito militar es asegurar la hegemonía militar de los EEUU en el área circundante al teatro de operaciones, poner  disposición del comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y del estado mayor los recursos militares necesarios para iniciar operaciones en cuestión de minutos una vez recibida la orden. Como ya se explicó anteriormente, tiene un propósito además político que es el de ejercer presión a lo interno de las estructuras de poder chavistas, también enmarcado en el componente disuasivo o psicológico de la guerra. Es una etapa pre-bélica, su alcance está bien definido por el área del pacifico oriental, Caribe, y atlántico. Su estimación de tiempo solo depende de la decisión política de Washington y eventualmente escalará a una segunda etapa que contempla un bloqueo aeronaval, acción ésta más compleja y costosa enmarcada ya propiamente en la acción militar directa, y finalmente ocurriría una tercera etapa propiamente de guerra abierta que iría contra los objetivos políticos y militares que sustentan al régimen chavista. Todas estas etapas se Irán desarrollando según el interés y la necesidad de los comando militares y la decisión política de la administración Trump. 

La suerte está echada. 

Joelvin Villarreal, Cs Políticas URU.

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jueves, 26 de marzo de 2020

Occidente vs El Terror: La nueva geometria del poder en oriente medio y el impacto del SARS-COV-2

Joelvin Villarreal
Luego de varios e intensos meses donde el panorama político tendía a la confusión, estrategia normal en la guerra, es posible actualizar esta serie de artículos que desde hace 5 años viene analizando los escenarios de enfrentamiento entre los intereses de occidente y las potencias del eje Beijing-Moscú y de sus satélites. 

El conflicto de Siria que se ha vuelto un ejemplo de la transformación de la guerra moderna y de cómo la teoría del choque de civilizaciones se materializa en lo político, al tiempo que la reconfiguración del medio oriente presagia el colapso de la teocracia Iraní, las nuevas relaciones políticas y de comercio amistosas entre los vecinos árabes e israelíes, y el fracaso de la pretensión neo imperialista de los turcos en el norte de África, mar egeo, y el norte sirio con lo que pretendían capitalizar sus posición de estado central dentro del mundo islámico. Esto último de las razones más importantes para alejarlos, a los turcos, de la Unión Europea. 

El desgaste político-económico-militar del régimen iraní tratando de sostener a un debilitado Bashar Al Assad en Siria, su títere político, sumado a los golpes militares sufridos en Irak tras la muerte de Qasem Soleimani (hecho que transformó el panorama político de medio oriente) que ponen fin a la política expansionista de los ayatolás y comprometen a sus ejércitos proxy en todo el mundo, además de la reciente aparición del sars-cov-2 (coronavirus o peste china) que ha terminado de reducir a figuras importantes de su liderazgo político interno y finalmente las sanciones económicas al país persa que ahora también se debate entre precios históricamente bajos del petróleo indican un inevitable colapso del sistema político imperante en este momento.

Quedará de la aparición de un buen liderazgo opositor que termine de capitalizar el que, en mi opinión, es el escenario más favorable que se ha visto en años para cambiar el sistema del país persa. La oposición iraní debe montarse y aprovechar la ola de transformación que se asoma en el medio oriente.

Porsupuesto la posición comprometida de los iraníes afecta a las fuerzas Quds emplazadas en Sudamérica, cuyo bastión principal  está en Venezuela, tras la caída de Evo Morales en Bolivia y la pérdida de los campos de cocaína del Chapare. La relación Irán-Venezuela tiende a ser fortalecida aun más en este panorama global adverso donde ambos regímenes coinciden en el interés vital de sobrevivir a un enemigo común. La guerra contra el terror que en los años de Obama les había permitido a los iraníes tomar posiciones estratégicas importantes a nivel global en conjunto con el régimen venezolano y, con apoyo económico político y táctico del eje Moscú-Beijing a nivel global; hoy se advierte en franca derrota en todos los frentes exceptuando el de Yemen por el momento.  

La política de Trump con respecto a los iraníes y venezolanos va tomando fuerza a medida que las sanciones económicas hacen mella en los debilitados regímenes revolucionarios. 

Con respecto a Venezuela, solo la debilidad política ideológica de la “oposición” al régimen chavista explica el fracaso, hasta ahora, de una estrategia global  contra el terrorismo y sus patrocinadores antioccidentales. No ha habido líder político con mayor apoyo del mundo occidental, especialmente los EEUU, que Juan Guaidó quien sin embargo, insiste en una política errática  contraria incluso a los lineamientos e intereses norteamericanos. Un factor determinante en este punto es precisamente el tercermundismo como ideología imperante en la civilización  latinoamericana con lo que viene también a ser expuesta nuevamente la certeza de la teoría del choque de civilizaciones. 

La “oposición” venezolana insiste en presentar una estrategia que conlleve a un quiebre interno de los factores de poder que sostienen al chavismo en el poder, por ello en su esquema de trabajo plantean la posibilidad de que las fuerzas armadas depongan al tirano y le entreguen el poder a Guaidó. Para la “oposición” liderada por Guaidó una intervención militar de los EEUU sería inaceptable y es por ello que sus voceros, entre ellos Ramos Allup, han torpedeado en cada escenario posible esa opción. 

Trump en este sentido, comenzó el año 2020 pidiendo cuentas a los actores políticos involucrados en el caso Venezuela, y se evidencia que se ha puesto al frente de la situación planteando una estrategia de desgaste hacia el régimen chavista que por la velocidad de las acciones y circunstancias pudiese llegar a su fin en el primer trimestre del año 2021. 

Tomando en cuenta criterios de economía y eficacia, Trump se plantea una estrategia de conflicto gradualista donde las sanciones económicas y políticas irán apretando al chavismo y obligándolos a tomar acciones cada vez más desesperadas para obtener fondos, especialmente las operaciones de narcotráfico con lo cual irá montando el expediente necesario para justificar políticamente una eventual operación militar en el país sudamericano. 

Mientras Cuba mantenga tropas en el país es poco probable que las FANB lleven a cabo una operación militar exitosa contra Maduro. El factor ideológico imperante en los líderes revolucionarios hace poco probable que cedan ante alguna negociación para abandonar el poder. El escenario con mayor probabilidad es el de la inevitable confrontación armada entre las tropas chavistas y los EEUU. 

Ante el anuncio de hoy  por parte del departamento de justicia, tesoro, y estado de fijar precio por la cabeza de los principales líderes del chavismo queda claro el mensaje político: Maduro perdió su oportunidad de negociar una salida pacífica con inmunidad. Solo le resta el camino de la entrega o de la confrontación: y no he visto al primer revolucionario en la historia entregarse voluntariamente a los EEUU. 

El factor SARS-COV-2 también juega papel importante en Venezuela: al igual que en Irán, las instituciones políticas que sostienen el poder chavista se verán colapsadas y van a acelerar el proceso del cambio de régimen. Todos los factores geopolíticos se han conjugado para ello. 

Rusia golpeada por los saudíes, y re direccionando su política en medio oriente no vendrá en ayuda de Maduro. 

China por otro lado miente sobre su situación económica y de salud, en este momento no tiene capacidad de maniobra para auxiliar a Maduro. 

La suerte está echada. 

viernes, 20 de marzo de 2020

Han politizado el virus

Joelvin Villarreal V
El regimen chavista lo utiliza para avanzar en el plan de la Patria, mientras que la "oposición" hace gala de ignorancia y mal manejo de la situacion.


Estamos en manos de Dios y de nuestra capacidad para sobrevivir a esta pesadilla global.

El regimen chavista ha utilizado la situacion actual del #SARS_COV_2 #PesteChina para profundizar sus mecanismos de control social: diseño y ensayo de comunas, asumir suprapoderes, desmovilizacion social, militarizar funciones sociales, justificar discurso antiimperialista.

El regimen chavista ha logrado desarticular la "estrategia" de Guaidó al punto de haberlo borrado del mapa mediatico. Exacerba incapacidad de la AN y su nulo poder de accion politica frente a la crisis. Y finalmente tratan de capitalizar el discurso de la ayuda humanitaria.

Mientras tanto, la dirigencia opositora se presenta ante la crisis en evidente estado de improvisacion, con un discurso político además mediocre, incoherente con la realidad, y con un mal manejo comunicacional que diluye aun mas su ya palido liderazgo politico.
La "estrategia" patetica de la "oposición" parece estar enfocada en banalizar el tema del #SARS_COV_2 e insiste en imponer la agenda previa a la crisis, es decir; tratan de continuar con la tematica del pliego de conflicto bajo otro esquema.

Asi mismo, en su confusion e incapacidad politica, la "oposición" trata de reciclar el tema de la ayuda humanitaria pero, sin exito aparente. Otro tema en reciclaje por parte de ellos es con respecto al militar: Guaidó espera por un quibre militar que le de el poder.

Ademas de lo anteriormente expuesto, observo tambien una evidente campaña de desinformación: Parte de la estrategia de la "oposición" gira en torno a la tesis marxista de la "explosion social espontanea, por lo cual tratan infructuosamente de inducirla con fake news.

De todo este panorama se concluye que la politica criolla no ha comprendido aun el alcance de esta crisis global y que la primera victima en vzla de esta pandemia ha sido la verdad y veracidad de los hechos. Han politizado el virus cada partido a sus intereses.

Los partidos politicos y sus dirigentes al manejar esta crisis con criterio politico están poniendo en grave riesgo la vida de cada uno de nosotros los venezolanos. Esta actitud irresponsable y criminal debe ser rechazada y cuestionada moralmente por toda la sociedad.

No podemos permitirnos aquí en #Venezuela que intereses politico-ideologicos imperen en momentos donde la humanidad ha comprendido que nuestras universales y mutuas diferencias deben ser dejadas a un lado mientras se pelea esta guerra biologica contra el #SARS_COV_2

Hago un llamado desde esta humilde plataforma para se tome seriedad correspondiente a la situacion y que el tema sea despolitizado inmediatamente.

La historia juzgará a quienes no estèn a la altura de estos acontecimientod historicos de la humanidad.
Que Dios nos bendiga.