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sábado, 10 de junio de 2023

Adaptados a la miseria.

 


En 1859, el Británico Charles Darwin público "El origen de las especies", allí se encuentran los primeros fundamentos de las teorías de la biología evolutiva. Darwin expuso como las especies se adaptaban a un medio ambiente, en constante cambio, para poder lograr su supervivencia. 


Esta teoría trata de explicar sistemas muy complejos, y que porsupuesto funcionan de esa manera para preservar la vida; no es el caso del sistema político venezolano actual. Nuestro sistema político, un verdadera jungla, tiene sus similitudes en cuanto a la teoría de Darwin sobre la adaptación de las especies al medio ambiente, dinámico, en el cual se desenvuelven las especies: personas, partidos, ONGs, iglesias, instituciones públicas y privadas, entre otros; solo que este sistema no busca preservar la vida, sino el poder; aún a costa de la propia vida. 


Bajo este sistema, que nos ha llevado a los venezolanos a un estado animal, el país parece haberse resignado a vivir en el caos, y de hecho, esto último se ha convertido en la normalidad. Los venezolanos no reclaman derechos, sino que asumen una posición de supervivencia propia de la teoría darwinista: adaptación de la especie al medio hostil en el que se desenvuelve.


Reclamar derechos en Venezuela es percibido por la población como una práctica poco efectiva en la cual se "pierde tiempo" porque "no pasará nada". Lo habitual es identificar dentro la estructura mafiosa al que mueve los hilos detrás de cada operación burocrática, y en tal sentido, hacer el "contacto".


El otro medio por el cual se actúa es el de la violencia. Esta se dirige contra los miembros "más débiles" dentro del entorno. Así, grupos organizados forman estructuras dedicadas a la extorsión, el secuestro, y cobro de vacunas. Estos últimos parásitos de los primeros.


Hay además subgrupos de todo tipo; los más relevantes de todos ellos son los llamados "enchufados". Son el brazo burocrático paralelo de quienes se han adueñado de las instituciones. Tienen la tarea de lavar activos, simular una "relativa prosperidad empresarial", e incluso llegan a convertirse en los chivos expiatorios.


Las colas de gasolina reflejan está dinámica social, ya arraigada en la cultura política y social del país; veamos: 


- Los que hacen cola: Eslabón más débil en la cadena. Resignado, sin ganas de pelear; es la presa, y se concibe como tal. 

-Los que venden los puestos: grupos organizados que ejercen la violencia. 

-El que paga para entrar a la E/S: el que se enchufa.

-El que entra sin pagar (poder): son los que tienen secuestrado el poder y las instituciones que lo ejercen. 

-La policía o GN que custodian: el sostén burocrático del poder.

-El operador de isla: sub grupo de enchufado circunstancial que termina siendo el chivo expiatorio.

-Los dueños: atrapados entre la burocracia del poder y las mafias. 

-Pdvsa: la institución que ejerce directamente el poder de forma totalitaria, y por supuesto arbitraria.


Con todo lo antes expuesto, un país como Venezuela no solo debe hacer ejercicio de resistencia política sino, más aún; resistencia espiritual y moral. Cada vez es más difícil poder irrumpir en el escenario con una propuesta de cambio; imperativo crear masa crítica y de esta última, la élite renovadora con aspiraciones de poder. 


Difícil planteamiento, pero no de imposible ejecución.


Joelvin R Villarreal V.

Politólogo.

jueves, 6 de abril de 2023

Lo que se ve, y lo que no se ve a la hora de culpar a Dios por nuestros problemas.




Muchas veces no entendemos las cosas de Dios y ese vacío espiritual, que en ocasiones también va acompañado de vacío intelectual; es aprovechado por el enemigo para confundir y así robar almas. Seamos siempre temerosos de la palabra de Dios, y entreguemos nuestras vidas a sus propósitos.


Al principio, mientras más nos acercamos a Dios, pasarán cosas fuertes, habrá tal vez lamento y rabia; el enemigo trabaja para ello. Y muchos preguntan ¿Dónde está Dios? Está en nosotros buscarlo y arroparnos con su espíritu Santo en la adversidad, nos abrazamos fuertes a él.


Mientras más tempestad, más fuerte nos abrazamos a él, es allí cuando ocurre el milagro de la transformación. Nosotros los seres humanos entendemos mejor el mundo a través del dolor. La sanación de heridas es lo que nos hace fuertes y entendidos.


Dios nos ha dejado reglas muy simples y básicas para evitar el dolor y el sufrimiento; no es él quien nos lleva al camino del dolor, ni tampoco nos pone tentaciones. Es el enemigo quien conoce nuestra naturaleza, utiliza nuestras debilidades, y pone tentación.


nosotros somos los que elegimos seguir las reglas de Dios o seguir por el camino que lleva al dolor. La trampa está en que el enemigo endulza el camino con placer y facilidad, una vez adentro, comienza a transformar el placer en dolor y sufrimiento, de forma muy lenta.


El enemigo utiliza el tiempo a su favor, entonces te hace creer que es Dios quien te ha quitado todo. 


El filósofo Francés, Bastiat, escribió un ensayo sobre economía titulado "Lo que se ve, y lo que no se ve". Ese principio de Bastiat en economía, resulta explicar la trampa.


"[...]un acto, una costumbre, una institución, una ley no engendran un solo efecto, sino una serie de ellos. De estos efectos , el primero es sólo el más inmediato; se manifiesta simultáneamente con la causa, se ve. Los otros aparecen sucesivamente, no se ven[...]" Bastiat. 


Es así como funciona la trampa del enemigo, es una droga [Elección] que va generando sucesivos efectos efectos a largo plazo [consecuencias], y de hecho; como si no estuvieran relacionados causas y efectos. 


Por ello, el proceso para la desintoxicación del cuerpo es doloroso.


Así funciona para todo: nuestra naturaleza de pecado; la economía que está destruida; los procesos sociales para reconstruir nuestros países.  


Así que, no es culpa de Dios; el nos dijo como evitar el dolor y el sufrimiento; nosotros elegimos apartarnos de su manual.


Son pequeñas o grandes elecciones diarias que asumimos; mientras más apartadas del manual de Dios; más graves las consecuencias posteriores en el mediano o largo plazo.


No caigamos en las trampas del enemigo, llevemos con dignidad esa batalla diaria contra nuestras tentaciones.


Joelvin Villarreal V.

martes, 28 de febrero de 2023

En LATAM el anhelo de libertad no es otra cosa que la eterna búsqueda de un mesías político.

 


Latam no entiende de instituciones fuertes e imperio de la ley, sino de hombres fuertes e imperio del autoritarismo. Además, todo lo llevan a un plano de sentimientos en lugar de razonamientos. El anhelo de libertad no es otra cosa que la eterna búsqueda de un mesías político.

En su poco conocimiento sobre la historia de las instituciones políticas de occidente les es imposible concebir que la libertad política y civil, además de la propiedad económica, se puedan lograr por vías distintas a la fuerza e imposición.

Somos pueblos, no ciudadanos, realmente vulnerables a discursos demagogos y trampas del poder totalitario. Le vendemos el alma a cualquiera que nos ofrezca un poco de estabilidad o seguridad a cambio de libertad. Estamos atrapados en un círculo vicioso, sin seguridad ni libertad.

La seguridad y la estabilidad están en función de la extorsion del gobierno de turno. Si eres enemigo, adversario, o simplemente por diferir algún planteamiento de gobierno de turno, te haces automáticamente un criminal a los ojos de quienes ejercen el poder.

No hemos vivido realmente en libertad, sino en el chantaje que nos dan a elegir entre unos y otros de los señores que manejan el poder. Autoritarismo, desorden –libertinaje-, y totalitarismo... Y así el ciclo comienza de nuevo y no parece haber quien lo rompa.

En los 70 la moda politiquera consistía en venderse al público como “estadistas” de izquierda; muy al contrario, los actuales demagogos de turno se exhiben como grandes gerentes –empresarios- de derecha, con un plus adicional: pretender la imagen del outsider, seres inmaculados fuera del sistema político.  

Volvemos así al tema del realismo político, y del realismo mágico; de la polarización que solo sirve a los titiriteros del poder, y con la cual aseguran para sí mismos la hegemonía del campo político: Controlan “el orden del discurso”, de acuerdo a Foucault; porque “Discurso es poder”, según Van Dijk.

La democracia ha caducado, el sistema democrático deriva en demagogia, lo que no significa automáticamente pretender una dictadura, la solución no es un golpe de Estado militar; sino el fortalecimiento de las instituciones políticas que hicieron de occidente el mejor mundo posible, es decir, la construcción de una República en todo el sentido de la palabra: rule of law –Imperio de la ley-; un gobierno de leyes, no de hombres. Si no educamos a nuestra población en altos valores civiles y culturales; si no practicamos la verdadera política, la que impone límites a los gobernantes y respeta la separación de lo público y lo privado; y si no educamos en función de una economía libre, jamás saldremos de ese círculo vicioso.

No existen atajos que nos lleven al primer mundo, ningún hombre es tan virtuoso como para no dejarse corromper frente a la tentación del poder absoluto. Solo ha habido un Cristo, y no vino a fundar partidos políticos. Dejemos de buscar mesías fuera del cristianismo o seguiremos padeciendo infiernos a razón de paraísos prometidos.


Joelvin R. Villarreal. V

Politólogo.

METAMENSAJES parte II: ¿que hay detrás de la serie "DARK"?


 

METAMENSAJES: Así manipulan tu mente

 


Johsie Cruz en Americano Media "Las instituciones en los EE.UU están bajo ataque"


 

sábado, 25 de febrero de 2023

Los atavismos sociales del colectivismo y la planificación central.



Los venezolanos, y en general los latinoaméricanos, tenemos una tendencia de querer planificar y sujetar toda activad a la supervisión del Estado bajo cualquier figura “benevolente” dotada de una carga moral superior que vele por el bienestar y la libertad ciudadana. Somos nosotros mismos los que, inadvertidamente, fundamentamos las bases de las tiranías presentes y futuras. 

Hemos desarrollado la creencia de ser poseedores de una idea vital para el desarrollo social pero, que los niveles cognitivos de nuestros compatriotas no alcanza para entenderla y, que por tanto, en virtud de un bien superior, deberá ser impuesta en principio.

En primer lugar, para abordar el tema central de este artículo debemos partir del siguiente planteamiento: El Estado, de acuerdo a cada uno de sus niveles e instituciones, planifica en función de brindar seguridad ciudadana y estabilidad interna frente a las amenazas externas e internas; planifica también en función de un sistema de justicia que garantiza la resolución de conflictos y sostenimiento de la paz ciudadana. Y finalmente planifica el sostenimiento y la construcción de obras públicas que son vitales para la supervivencia del propio Estado: grandes autopistas, aeropuertos, puertos, puentes, edificios públicos, es decir; todo cuanto significa garantizar el comercio y toda actividad de movilidad social con lo cual se desarrolla una nación, así como también, la operatividad institucional que se requiere para todo ello. No hay otras funciones atribuibles a la actividad Política del Estado a través de sus instituciones de gobierno, El Estado no está para planificar la sociedad, tal cosa conlleva al declive de la libertad.

Segundo, debemos comprender que el problema con los controles es precisamente que son instrumentos que limitan la libertad ciudadana, es decir; la libertad que tiene un ciudadano para poder desarrollar ciertas actividades. En tal sentido, hay que tener mucho cuidado con cada nueva normativa aprobada, pues ellas en sí mismas son parte del contrato social que hacemos los ciudadanos con el Estado, en tal sentido ¿Cuánta libertad estamos dispuestos a ceder? “Quien empeñe su libertad a cambio de seguridad, termina sin ambas” Benjamin Francklin. Por supuesto esta frase debe ser tomada en su justa medida, llevarla al extremo solo sirve para que pierda su sentido. 

A partir de los planteamientos antes expuestos tenemos que definir cuáles son los límites que tiene el Estado para ejercer violencia legítima  -leyes- frente a la actividad ciudadana. No son los límites de la libertad ciudadana los que deben ser puestos en cuestionamiento, sino los limites que tiene el Estado para cercenarlos. El Estado no es un ente sobrenatural despojado de toda maldad humana, no es un ser de luz mesiánico; el Estado son instituciones manejadas por hombres para cumplir funciones especificas dirigidas a la seguridad, justicia, y contratación de obras públicas. Esos hombres tienen sed de poder, y son ambiciosos. De acuerdo a la teoría de élites: quienes ejercen la política como profesión son personas propensas a querer acumular poder absoluto. Es por ello que los funcionarios públicos deben ser limitados en sus funciones y prerrogativas. “El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente” Edmund Burke.

Finalmente, los controles y la planificación central fuera de las funciones naturales del Estado siempre fracasan, lo cuál conlleva a que el público en general perciba al gobierno, y a los planificadores burócratas encargados de planificar y ejecuta la acción de gobierno, como débiles ante las circunstancias; a partir de esa percenpción colectiva la reacción inmediata del público siempre tenderá a pedir más controles, muchos más fuertes que los anteriores, “porque se requiere de orden y personas fuertes que impongan ese orden”. Así, cada nuevo control se percibe insuficiente, y el caos e inestabilidad imperantes -por ejemplo, algo tan “simple” como montañas de basura en las calles- induce a niveles de stress y ansiedad en una sociedad que en su desespero termina por ceder cada vez más libertad a cambio de seguridad y estabilidad. Así, De forma inadvertida decía Hayek, la sociedad va construyendo su propio camino de servidumbre. 

En tal sentido, hay que cuidarse de políticos cuyo discurso se alimente de “amor por los pobres”, también de discursos extremistas con soluciones únicas, así como también; de diagnósticos sin soluciones, especialmente los que no respondan  al “como”. Hay que cuidarse de la demagogia, y del realismo mágico. Pero fundamentalmente, hay que cuidarse de las visiones políticas que plantean como solución a nuestros problemas más control por parte del Estado: el colectivismo no funciona en ninguna de sus versiones. La mejor planificación social la hacen los individuos libres, no el Estado. No se trata de una opinión, sino de un hecho histórico. 

Joelvin Villarreal V  
Politólogo.